Foto: Raúl Solís

Jóvenes veracruzanos impulsores del son jarocho

En NACIONAL Redacción

VERACRUZ, MÉXICO.- Jaranas, violines, arpa, requinto, mosquito y versos dan vida al son jarocho, la improvisación es parte esencial para dar vida a esta música veracruzana; es en este escenario en el que chicos de entre 6 y 17 años de edad encontraron una manera de expresarse y de hacerlo un estilo de vida.

José Alfonso Ángeles Hermida, de 14 años de edad, encontró en el son jarocho su voz al sentirse identificado con el ritmo del zapateado y los versos cantados,, por lo que no oculta la emoción de estar en un escenario y recibir los aplausos del público.

Desde pequeño, este joven originario de Santiago Ixmatlahuacan inició su gusto por el son jarocho, la jarana y todo lo que conlleva a este género musical. Por algún tiempo en su infancia participó en algunos grupos musicales, pero la falta de recursos lo alejaron y no fue hasta hace seis años, se incorporó al “Son del Vale” del municipio de Acula, Veracruz.

“Estar en el escenario es una experiencia que me quedo sin palabras para describirlo en este momento, cuando todos empiezan a aplaudir te haces parte del escenario, te sientes grande”, dice Alfonso, quien junto con otros chicos participó en el encuentro “Nuestros sabores, nuestras tradiciones”.

De acuerdo con Jerónimo Ramírez, coordinador estatal del programa “Alas y Raíces”, a pesar del escaso apoyo gubernamental, tienen presencia en 130 localidades de municipios como Tlacotalpan, Acula, Santiago Tuxtla, Soteapan, Pajapan y otras.

Resaltó que el objetivo principal de este proyecto es promover actividades como la danza, el arte, la gastronomía, técnicas artesanales, lenguas, para acentuar el patrimonio cultural veracruzano.

Parte de este trabajo es  motivar a otros niños para que se identifiquen con sus raíces y al hacerlo se interesen en el son jarocho y su difusión.

 

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