Imagen: Especial

Cumbia rebajada, metáfora entre la música y la vida contracultural: Fernando Frías

En CAMALEONES Magdiel Olano

PUEBLA, MÉXICO.- “Que no deje de sonar la música, quiero seguir bailando porque cuando acabe ya no hay nada más”. Así es como Fernando Frías, director de la película Ya no estoy aquí, explicó el fenómeno de Los Kolombias, eje principal del filme y movimiento contracultural mexicano que adoptó la cumbia colombiana para enfrentarse a la marginalidad, discriminación, violencia y falta de oportunidades que existen en México.

La cumbia rebajada es un género musical que reproduce la música a menos revoluciones, el cual floreció en Monterrey, al noroeste del país, luego de que “los sonideros” popularizaron la música colombiana y la “mexicanizaron”.

En una entrevista con Nin Rodríguez, directora de programación del Festival Internacional de Cine de Guanajuato, parte de las actividades organizadas por el Instituto Mexicano de Cinematografía (Imcine) por el Día Nacional del Cine Mexicano, el cineasta señaló que el género que le dio vida a la película galardonada en el Festival Internacional de Cine de Morelia (2019), tiene una significación detrás muy importante para las zonas marginadas del país que lo adoptaron:

“Para mí hay una metáfora muy fuerte entre las cumbias rebajadas, que normalmente tardan cinco minutos y ahora están hechas para durar 10, y cómo eso responde a la falta de oportunidades: ‘por favor que no deje de sonar la música, cuando acabe la rola quiero seguir bailando porque ya no hay nada más allá'”.

Dijo que la idea de retomar dicho género para desarrollar el largometraje surgió porque un amigo le regaló un disco traído de Monterrey con más de 300 canciones de cumbia rebajada, un género apropiado y resignificado por los mexicanos que terminó convirtiéndose en una contracultura.

Pero hay otras inquietudes del director que confluyeron en este proyecto: el tema de la migración; la música y las contraculturas que se derivan de ella; y la época de violencia que azotó al país por la guerra contra el narcotráfico cerca del 2011 y la falta de oportunidades para la sociedad.

Aunado a ello, mencionó que para él había una enorme contradicción en cómo se estaba representando en el cine mexicano, con películas hechas entre la denuncia y lo sofisticado artísticamente, pero que al final no estaba llegando a la gente.

Por su parte, el actor y director Bernardo Velasco, miembro de la producción y encargado de capacitar a los protagonistas, dijo que éste fue “uno de los proyectos más desafiantes” de su carrera, más allá del peligro que implicó acercarse a las pandillas de Monterrey, por la larga búsqueda de los actores y el generoso ejercicio de apertura que hay que tener para involucrarse profundamente con estos chicos, para que los dejaran entrar a sus colonias, a sus casas, hablar con ellos y convencerlos de participar.

Sobre el éxito que el proyecto tuvo en Netflix, Fernando Frías agregó que fue una experiencia “avasalladoramente positiva”, pues aunque no se estrenó en salas de cine tuvo una gran aceptación en la plataforma streaming:

“Me hubiera encantado que la gente la pudiera ver en grande porque hay algo muy bonito más que por el tamaño, la experiencia colectiva (…). A mí me encanta el cine, la proyección en espacios colectivos y lo voy a defender todo el tiempo, pero creo que también hay que irnos adaptando a las condiciones que vamos viviendo y qué bueno que hay posibilidades”.

Deja un comentario

Your email address will not be published.

*

LO ÚLTIMO DE CAMALEONES

Ir Arriba