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“El reino de lo no lineal”, desarticulación semántica con ida y vuelta poética

En CAMALEONES JulietaTeresa

PUEBLA, MÉXICO.- Elisa Díaz Castelo (CDMX, 1986), poeta galardonada por sus primeros trabajos tanto de poesía como de traducción, es una voz que teje con punto fino lo poético y lo científico.

La ciencia es la piedra angular su poesía; de una u otra manera, ésta encuentra los intersticios entre la palabra y la imagen poética, presentándose en sus versos que van desde el verso libre hasta el poema en prosa. Su primer poemario, Principia (Premio Nacional de Poesía Alonso Vidal 2017) muestra los límites del mundo interno de la vida cotidiana chocando con los límites externos del universo que conocemos, la finitud de nosotros mismos, las relaciones y lo inmaterial nos hace sentir una especie de extrañeza por todo tipo de fenómenos que nos rodean en todo momento. Poemas como “Acta de defunción” con la muerte, los sismos en “Escala de Richter”, o sobre posiciones de un sistema orbital en “Puntos de Lagrange”, crean numerosos satélites poéticos que orbitan alrededor de términos relacionados con diferentes ciencias.

Mientras que El reino de lo no lineal (Premio Bellas Artes de Poesía Aguascalientes 2020) es un viaje hacia lo mitológico y lo cotidiano, pasando por la muerte, el inframundo y la vida, con dos tickets: uno de ida y otro de regreso.

Los epígrafes son el menudo molde que contiene casi en su totalidad de qué va el libro en cuestión, en El reino de lo no lineal funcionan como las primeras piezas que enmarcan un discurso polifónico de los que “regresan”, de los que vuelven de la capa más superficial del averno “Ahí: donde ahí es cuando, donde es nunca” (18). Ya desde la presentación de la primera sección llamada “Vuelta” se nota una intención de desatomatizar la forma de lectura al distribuir en dos columnas diferentes poemas que mantienen una íntima relación por compartir una dicotomía entre sí –vida y muerte-.

Dividida en diez partes, cada una constituida por dos columnas; por un lado, están los monólogos lazarianos que narran experiencias de fenecimiento en diferentes escenarios a través de una multiplicidad de voces que crean una especie de coro hacia la muerte; por el otro, a manera de contrapunto están los versos que recuerdan las entradas de diccionario, ahí leemos diferentes definiciones del concepto de “vida”, mezcladas unas con otras, que van desde refranes, pasando por nombres de teorías científicas, hasta canciones que dan la sensación de la creación de un sustrato natural donde se conciben nuevos tipos de vida dentro de los mismos poemas:

Vida: si te da limones: ver biosfera:

gameto: limonada: la vida depende

se asocia se vincula: vivo sin vivir

en mí: santa Teresa: no te tardes

que te espero: la misma: vida

perra: vida mía: por ejemplo

ciertas bacterias quimiosintéticas

anaerobias: comer metabolizar

excretar respirar moverse crecer

reproducirse: vida: continuamente

intercambia sustancias con el

medio circundante sin alterarse:

vida: gracias a la: Violeta Parra:

vive y deja vivir: refrán: véase el

color verde: el estado de latencia:

de lactancia: dar vida: quitarla:

vida la de los otros: vida: duración

real o esperada del fun-

cionamiento de un objeto: persona

amada: vida: otro país: un paisaje

distinto: lugar que no sea éste:

A primera vista con una desarticulación a nivel semántico, Castelo recuerda a algunos poemas de la vanguardia, pero se presenta como una relectura de la misma junto con elementos tecnológicos que ya forman parte de nuestra vida cotidiana, potenciando su carga significativa y, a manera de metáfora, reafirman tanto en la página, como en el poema, la unión de la muerte con la vida y viceversa.

La segunda parte “Ida” lleva el tono de elegía desde sus propios epígrafes que no en vano son de tres escritoras (Castellanos, Carson y Olds) que hablaron sobre la pérdida y se relacionan con los de la primera parte por el tema de la muerte, pero presagian un tono más íntimo y de soledad: “Si se pudrió la fruta/que ya no nos persiga su fragancia”. En esta sección, los poemas muestran cómo es que se puede perecer fragmentariamente a través de los días, cómo va uno, conscientemente, muriéndose por momentos.

A diferencia de “Vuelta”, en “Ida” encontramos una sola voz, la que se está yendo, pero no termina de irse, la de Orfelia, personaje vestido con varias capas de desventuradas historias mitológicas que la poeta dejará entrever sutilmente y cuyo nombre combina el de dos personajes conocidos por sus desafortunados finales entrelazados con la muerte; por un lado, Orfeo, personaje de la mitología griega que al perder a su amada decide bajar al inframundo para traerla de regreso sólo para terminar fracasando,  su historia se desliza dentro del poema “Orfelia piensa en una vieja navidad”: “En algún momento volteaste a verme y no pasó nada./En algún punto, los árboles desaparecieron, primero/ocultos bajo una pesada lona verde./Y luego para siempre” (51) y Ofelia, prometida de Hamlet que después de ser asesinado su padre pierde la razón y termina muriendo ahoga en un río, y esta mezcla de desesperación y desasosiego inerte, es la voz que relata el paso  lentísimo de sus días entre la depresión y la soledad, los recuerdos que no se desvanecen y nos muestra cómo se puede morir de otras formas o vivir mientras se desfallece “Soy el material de limpieza/ Soy el tercer pasillo a la izquierda. Soy vuelva pronto. Soy no hay nadie” (64) Acciones de la vida cotidiana como “Orfelia escoge fruta en el mercado” u “Orfelia encuentra la garantía del refrigerador” están impregnadas de una latencia de la muerte que muestra cómo hay distintas formas de morir antes de siquiera abandonar la vida.

El reino de lo no lineal es un caleidoscopio con tres umbrales vistos desde ambos extremos que permiten renovar la mirada de estos: la vida, la muerte y las formas en las que salimos de una para entrar a la otra o en su defecto, regresar. Los retrata con un tono irónico y de melancolía, dejando ese sabor agridulce al terminarlo. Por último, cabe recalcar que los paratextos, como el índice, los epígrafes de ambas secciones y la nota aclaratoria al final del libro hacen que la obra sea totalmente circular y se sostenga desde cualquier flanco por el que se lea.

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