Fotografía: Instagram

Julieta Teresa, Instagram con poesía para sopesar el encierro

En ENTREVISTA Yussel Dardón

PUEBLA, MÉXICO.- En abril del 2020 Julieta Teresa se mudó a vivir sola de Puebla a Tlaxcala. Una experiencia difícil, sobre todo cuando son los primeros días de una pandemia que, sin sospecharse siquiera los efectos que traería, marcaría tanto sus días y sus meses como sus proyectos y su visión creativa.

Y es que entre el encierro voluntario, el distanciamiento social y los días de ausencia –separada de sus amigos con los que acostumbraba encontrarse en una cafetería- pudo encontrar una forma de estar cerca de los demás, de sanarse ella misma del confinamiento: leer y compartir poesía en redes sociales.

Fue un proceso terapéutico –confiesa-, una forma de estar acompañada y de acompañar a los demás durante la pandemia.

 

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Instagram fue la primera red en la que experimentó la lectura compartida de poemas de autores que ella misma descubría. Los videos grabados con su teléfono móvil los subía en forma de Historias, un archivo con tiempo de exposición breve: un par de horas colgado en la red; luego desaparece.

“Los primeros videos se fueron perdiendo, entonces empecé a grabar Historias destacadas, agruparlas por meses y temas: Abril, Mayo…; también Música, Cielo Revisitado, Café”.

Sus espectadores, contactos que poco a poco fueron incrementando en la red social, la motivaron a continuar su proyecto; incluso a hacerlo más grande, al incorporar lecturas más prolongadas de relatos o fragmentos de historias.

“Al principio leía poesía, ahora leo cuentos largos. Esos videos también gustan. Busco autoras y autores raros, no tan conocidos, historias de terror y horror.”

Y en ese ánimo descubrió la complicidad del acompañamiento en una época de distancias y proximidades aparentes.

“He conocido a personas que también hacen lo mismo, o personas que simplemente me dejaban sus comentarios. Me decían que les gustaba y me preguntaban si tenía más, que cuándo subía otro (video). Eso me animaba.”

El proyecto, dice Julieta, ha ido evolucionando, y aunque desconoce si su voz llegue a grandes cantidades de personas, se dice contenta por quienes le dicen que la escuchan mientras tejen o cocinan.

“Fue así que me di cuenta que también podía ocupar otras redes como Twitter y sus tuits de voz, o SoundCloud, donde comparto el audio que grabó directamente desde mi teléfono y que se almacenan en un canal”.

EXPERIMENTACIÓN

Desde su cuenta @letrasdejulietater se atreve a experimentar no sólo lo que comparte, como poemas propios, performance, sesiones de música e ilustración; sino también proyectos que nutren de multiplicidad lo que hace.

“En Día de Muertos (2020) una amiga que es artista me hizo una sesión de fotos. Me maquilló de Catrina. Entonces le dije que podríamos hacer algo también con la poesía.”

Es así como se ha acercado a los videopoemas, a la instalación o a la intervención de objetos, mostrando su interés por visibilizar la violencia contra las mujeres, por la desaparición…

El proyecto se ha ido expandiendo. Empecé creo muy amateur pero he ido mejorando. Como sea no hay manual para hacer esto”

Fotografía: Cortesía

NUEVOS PROYECTOS

En su gusto por la experimentación Julieta Teresa ha ocupado Instagram como un cuaderno de apuntes, como el borrador de proyectos futuros que manifiestan no sólo su creatividad sino sus obsesiones.

En la actualidad, comenta, escribe un poemario sobre feminicidios en Puebla, el cual ya está casi terminado y que se nutre de notas periodísticas, que son la base de los poemas, “a partir de las notas se desprendes versos libres, poemas en prosa y técnica de tachadura, que es intervenir directamente el recorte informativo”.

Asimismo trabaja en la escritura de haikus que acompañan imágenes del amanecer, imágenes que toma de la naturaleza, las montañas, la Malintzi, “escenario espectacular que veo todos los días desde la ventana”.

Otro de los proyectos que desarrolla es la intervención de filtros de café luego de quitarles el poso, “dejo secar el filtro y el grano deja una marca única sobre el papel; acompaño esas marcas con frases sobre el café. Ahora mismo estoy viendo cómo imprimirlas y escribir un libro sobre el café”.

Todos estos proyectos, concluye, se gestaron durante el encierro, primero para no saberse sola y luego como respuesta artística al encierro, “para compartir con los demás, para abrazarnos. Me gusta porque es dar algo a lo que otros también me han dado”.

Imagen: Cortesía

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