- Irasema Alcántara Ayala explicó que los desastres se construyen a lo largo del tiempo mediante transformaciones territoriales, omisiones institucionales y exposición humana. Julia Carabias llamó a incorporar Soluciones basadas en la Naturaleza y fortalecer la planeación ambiental.
PUEBLA.- La investigadora del Instituto de Geografía de la UNAM, Irasema Alcántara Ayala, señaló que el riesgo de desastres no es un fenómeno natural, sino el resultado de procesos sistémicos que se desarrollan durante años o décadas. En su participación en la Mesa 5 del seminario Derecho, desastres y resiliencia territorial, explicó que las amenazas naturales —como sismos, huracanes, inundaciones, erupciones volcánicas o deslizamientos— interactúan con la exposición humana y con decisiones históricas sobre el uso del territorio, la vivienda, la infraestructura y el suelo. Estas decisiones, dijo, generan vulnerabilidad y mantienen a la población en riesgo.
Alcántara destacó que la Ciudad de México es ejemplo de cómo el riesgo puede hacerse visible sin necesidad de un desastre: la extracción de agua subterránea, la urbanización acelerada, el peso de los edificios y la presencia de arcillas lacustres compresibles han configurado un escenario de vulnerabilidad permanente.
En el mismo espacio, la doctora honoris causa por la UNAM, Julia Carabias Lillo, subrayó la importancia de actuar con base en Soluciones basadas en la Naturaleza (SbN), enfocadas en proteger y restaurar ecosistemas para enfrentar desafíos como el cambio climático, la pérdida de biodiversidad y la degradación del agua y del suelo. Propuso fortalecer la planeación territorial, actualizar instrumentos de riesgo en todas las escalas y articular las evaluaciones de impacto ambiental con la planificación de cuencas.
Carabias llamó a comprender los sistemas ambientales y sociales como estructuras complejas, fomentar el trabajo académico interdisciplinario y formar nuevas generaciones con una visión integral. También insistió en construir una interfaz eficaz entre ciencia y toma de decisiones, para que el conocimiento técnico influya directamente en las políticas públicas.
Finalmente, recordó que el IPCC define un desastre como la alteración grave de una comunidad debido a la interacción entre un evento peligroso, la exposición, la vulnerabilidad y la capacidad de respuesta. Un fenómeno natural, por sí solo, no constituye un desastre: este surge de la combinación de factores sociales, ambientales e institucionales.