- La administración de Donald Trump lanzó una plataforma de videojuegos con estética retro que transforma algunas de sus principales políticas en experiencias interactivas. Entre ellas, dos títulos convierten la construcción del muro, la persecución y la deportación de personas migrantes en dinámicas de juego.
MÉXICO.- La Casa Blanca lanzó “Arcade”, una plataforma de videojuegos con estética inspirada en los clásicos de las décadas de 1980 y 1990, mediante la cual la administración de Donald Trump busca convertir parte de su agenda política en experiencias interactivas. Hay cinco juegos disponibles y un sexto anunciado próximamente.
Uno de los títulos que más controversia ha generado es “Build the Wall”, cuya mecánica retoma la lógica de Tetris donde el jugador debe colocar bloques para levantar una barrera y contener una “horda” que se aproxima; si las piezas se acumulan, la frontera aparece como vulnerada.
Pero el juego que lleva la representación de la política migratoria todavía más lejos es “Rio Run”. Inspirado en Snake, coloca al jugador a patrullar el Río Grande mientras persigue figuras que representan a personas migrantes que intentan cruzar la frontera. El objetivo es bloquearlas y deportarlas.
Esta iniciativa ha sido cuestionada por reducir una realidad social compleja —atravesada por historias familiares, violencia, pobreza, desplazamiento y disputas territoriales— a una dinámica de obstáculos y objetivos. Amerika García Grewal, codirectora de Frontera Federation, acusó a la administración de deshumanizar a las comunidades fronterizas y a las personas migrantes.
Por su parte, la Casa Blanca defiende “Arcade” como una nueva forma de comunicación política. Kaelan Dorr, subdirector de comunicaciones y responsable de estrategia digital, la describió como “política con la que puedes interactuar”, de acuerdo con el texto de referencia.
Más juegos
Los otros juegos siguen la misma lógica. “Trump Savings Tycoon” propone reunir dinero para las llamadas Trump Accounts; “Supply Line” utiliza una dinámica relacionada con la iniciativa Make America Healthy Again, y “Flappy Bill” retoma la mecánica de Flappy Bird para transportar una propuesta legislativa sobre el National Mall.
La apuesta de la adminstración de Trump busca instalar una narrativa en los espacios donde las nuevas generaciones consumen cultura y entretenimiento, convirtiendo a la frontera de una línea territorial a una mecánica de juego y una narrativa política en la que cruzar, detener y expulsar pueden representarse como si fueran simple diversión.