Foto: Cortesía

Sonámbulo: un viaje cinematográfico al corazón del monte mazahua

En MIXCOATL Clara Aceves
  • El cortometraje Sonámbulo (Ne bezho kjinchi), dirigido por Rubén Alejandro Ramón Medellín y creado junto al colectivo Tsi’dyoo, explora leyendas, emociones y la vida cotidiana del pueblo mazahua, apostando por el cine comunitario y la reivindicación cultural.

MÉXICO.- El monte mazahua guarda historias que caminan entre sueños, silencios y pasos antiguos. Y ahora, una de esas historias llega al cine. Sonámbulo (Ne bezho kjinchi) es el nuevo cortometraje de ficción del cineasta mazahua Rubén Alejandro Ramón Medellín, filmado en San Felipe del Progreso y Villa Victoria, en el Estado de México. La película es un viaje sensorial que mezcla leyendas, vida cotidiana y la fuerza simbólica de la naturaleza.

La historia sigue a un padre y su hijo, vendedores de leña, cuyas vidas cambian cuando uno de ellos comienza a tener sueños proféticos sobre un tesoro oculto. A partir de ahí, el cortometraje se adentra en emociones profundas, creencias arraigadas y la mística que habita en los pueblos mazahuas.

“En cada pueblo hay una historia o mínimo una leyenda”, cuenta el director. “Nos dimos cuenta de que había una oportunidad para compartir la riqueza, las tradiciones y también las problemáticas de nuestra región”.

Una obra construida desde lo comunitario

Sonámbulo es una producción del colectivo audiovisual Tsi’dyoo, integrado por cineastas mazahuas y otomíes que buscan romper con la idea de que el cine solo se hace en las grandes ciudades. El proyecto fue beneficiario del Estímulo ECAMC 2025, otorgado por la Secretaría de Cultura a través del IMCINE, lo que permitió fortalecer su desarrollo técnico y creativo.

El proceso tomó alrededor de seis años, desde el rodaje en 2020 hasta su corte final. La productora Yaizu Vázquez acompañó el proyecto con cercanía y flexibilidad, mientras que el editor Rogelio Díaz y el diseñador sonoro Octavio Sánchez Avendaño ayudaron a encontrar el ritmo, los silencios y los símbolos que dan vida a la película. La postproducción de imagen estuvo a cargo de Cine al Norte.

Uno de los pilares del cortometraje es el trabajo con personas de ascendencia mazahua, quienes participaron en un proceso de formación actoral. “Todas las personas tienen un potencial de actuación”, explica Ramón Medellín, quien impulsó un taller de diez sesiones para preparar al elenco.

Cine para reivindicar, imaginar y permanecer

Para el director, que regresó a su comunidad tras estudiar en la UNAM y cursar una maestría en Interculturalidad para la Paz, el cine es una herramienta para reivindicar identidades y contar historias desde quienes las viven. “La existencia misma de cine mazahua es importante para decir que aquí estamos, reclamando nuestro presente y nuestro futuro”.

El colectivo Tsi’dyoo ya trabaja en dos nuevas producciones gracias al impulso del ECAMC, siempre con la misma visión: que el cine comunitario genere beneficios para el territorio y fortalezca la identidad de los pueblos originarios.

Con Sonámbulo (Ne bezho kjinchi), el equipo apuesta por seguir creciendo desde lo colectivo, apropiarse de su historia y decidir cómo quieren ser representados en el futuro.

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