PUEBLA, Pue.- Si cada agosto te sorprendes viendo árboles navideños en los pasillos del súper o disfraces de Halloween desde pleno verano, no estás imaginando cosas: es una estrategia mercadológica bien pensada.
El Mtro. Jorge Torres Ríos, académico de Negocios en la IBERO Puebla, explica que este fenómeno tiene una lógica clara: ampliar el ciclo de compra. Al adelantar mercancías de temporada, las tiendas permiten que la gente distribuya sus gastos poco a poco y no se ahogue en un solo mes.
Además, hay un toque psicológico: las promociones escalonadas como el Buen Fin o el Ciberlunes, junto con la idea de “¡se va a acabar!”, hacen que muchas personas adelanten sus compras. Y de paso, las marcas detectan qué colores, estilos o adornos gustan más, ajustando sus productos en tiempo real.
Pero no todo es estrategia empresarial: los consumidores también ganan. Quienes compran con anticipación evitan aglomeraciones, planean mejor sus gastos y hasta disfrutan un poquito antes el ambiente festivo. Después de todo, ¿a quién no le sube el ánimo ver lucecitas y esferas brillando aunque falten meses para diciembre?
Así que la próxima vez que veas una rosca de Reyes en septiembre, ya sabes: no es locura, es marketing (y también un empujoncito para sentir que la fiesta dura más)