- En un conversatorio del CISAN, especialistas de la UNAM analizaron los retos actuales de la inteligencia artificial (IA), su evolución acelerada, el impacto en la interacción humano‑máquina, los sesgos en redes sociales, la redefinición del concepto de plagio y el enorme consumo energético que implicará su infraestructura global hacia 2030.
PUEBLA.- La inteligencia artificial avanza a un ritmo nunca antes visto y nos obliga a replantear cómo entendemos la tecnología. Así lo afirmó Pablo Pruneda Gross, titular del Consejo Coordinador de Inteligencia Artificial de la UNAM, durante el conversatorio “El algoritmo es el mensaje. La inteligencia artificial en la coyuntura actual de Norteamérica”, organizado por el CISAN.
Pruneda subrayó que la IA evoluciona de manera dinámica y vertiginosa, pero también recordó que los seres humanos tenemos una capacidad de adaptación tan grande que, con el tiempo, dejamos de asombrarnos. El reto, dijo, es institucional: pocas veces una tecnología nos había obligado a replantear tantas cosas desde su esencia.
Una tecnología impulsada por la iniciativa privada
El especialista destacó que las expresiones más sofisticadas de la IA no están siendo desarrolladas por gobiernos ni universidades, sino por la iniciativa privada, lo que plantea desafíos éticos, regulatorios y de gobernanza.
También advirtió que los sistemas de IA “parecen comprensivos” porque ofrecen respuestas favorables, pero no tienen empatía ni emociones:
“Te puede escribir el poema más sublime del universo y, sin embargo, no tener ninguna emoción detrás de ese texto”.
Sesgos y curaduría algorítmica
Pruneda alertó sobre los mecanismos de curaduría de contenido en redes sociales: las plataformas envían a cada usuario lo que quiere ver, generando sesgos informativos y reforzando burbujas de percepción. La mayoría de las personas se informa a través de redes, lo que amplifica este fenómeno.
Redefinir el concepto de plagio
Para el experto, el plagio dejó de ser el problema central. Hoy, el reto es la asunción de titularidad sobre contenidos generados por máquinas: obras que ningún ser humano creó, pero que alguien podría presentar como propias.
Interacción humano‑máquina: computadoras que “hablan nuestra lengua”
La investigadora Ximena Gutiérrez Vasques, del Programa Macrodatos, IA e Internet, recordó que el salto ocurrió cuando las computadoras comenzaron a hablar nuestra lengua. Esto transformó la interacción humano‑máquina: ahora pueden programar para nosotros, conversar e incluso ofrecer acompañamiento emocional.
Internet y energía: el impacto global de la IA
El becario posdoctoral José Antonio Martínez Díez Barroso compartió dos datos clave:
- En 2026, aproximadamente 50% del contenido en internet tendrá algún grado de elaboración con IA.
- Para 2030, los centros de datos que sostienen la IA consumirán 945 teravatios hora, equivalente a toda la energía que México usa en tres años, o Japón en uno.
Estas cifras muestran que la IA no solo transforma la comunicación y la producción de contenidos, sino también la infraestructura energética global.