Fotografía: Especial

Las voces atrapadas y los ecos del 68

En CAMALEONES Redacción Leviatán

PUEBLA, MÉXICO.- Los sonidos tienen una naturaleza compleja: pueden viajar por el aire a grandes distancias y son capaces de rebotar en los objetos con los que chocan.

Esos sonidos, incluidas las voces, pueden quedarse guardadas en las paredes y en las piezas que se cruzaron en su camino, o pueden regresar a su punto inicial como una respuesta a su origen: en forma de resonancias.

Es así como el periodista Arturo Rodríguez García trazó Ecos del 68, un libro que tuvo un nacimiento atípico para el mundo editorial, pues todo inició en el plano auditivo, cuando decidió unirse, de forma tardía, a la producción de podcast para hilar la historia previa al 2 de octubre de 1968.

En las producciones sonoras Rodríguez García buscó presentar un documental no sólo del 2 de octubre, sino de las diez semanas previas a la masacre de Tlatelolco, semanas en las que los jóvenes se plantaron firmes ante el sistema autoritario del Partido Revolucionario Institucional, en aquel tiempo, con Gustavo Díaz Ordaz en la Presidencia de la República.

A través de anécdotas que resuenan entre los testigos y participantes del movimiento estudiantil, Arturo Rodríguez hilvanó las voces que armaban el rompecabezas en torno al 2 de octubre: voces de artistas, poetas, músicos y pensadores fueron el eco que ayudó no a recrear la historia, pero sí a poder abordarla desde la perspectiva más amplia que se haya contado hasta ahora.

Invitado a formar parte de la Fiesta del Libro en la capital poblana, que concluye este 17 de marzo, el periodista contó el sábado 16 cómo gracias a una enorme alianza con colegas, historiadores, productores y personalidades que tuvieron participación en el movimiento estudiantil, se logró tejer una cronología que le dio espacio a las voces que habían estado silenciadas tras ese 2 de octubre y que no habían podido escapar de la Plaza de las Tres Culturas.

Fue ahí cuando ediciones Proceso decidió trabajar con ese racimo de resonancias y vivencias añejadas, lo que dio paso a un libro que tuvo su origen en los planos sonoros pero que encontró en el papel su metamorfosis final.

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