La devastación socioambiental que Tlaxcala ya no puede ocultar
PUEBLA.- En Tlaxcala, la tierra huele a humo viejo y a agua envenenada. Si uno camina por las orillas del Zahuapan o del Atoyac, lo que encuentra no es un paisaje natural sino un catálogo de daños: espuma química, basura arrastrada por años de omisiones y un silencio incómodo que la autoridad insiste en llamar…