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De la Física a la danza: Erika Méndez desafía la gravedad con “La mecánica del vuelo”

En CAMALEONES Redacción Leviatán
  • La bailarina y coreógrafa, miembro del Sistema Nacional de Creadores de Arte, transformó su diagnóstico médico en una técnica propia que une ciencia y movimiento para reinventar el cuerpo a través de la danza.

MÉXICO.— La historia de Erika Méndez es la de una mujer que decidió desafiar las leyes del cuerpo —y de la gravedad— a través de la danza. Formada originalmente en Física y Matemáticas en el Instituto Politécnico Nacional, descubrió su verdadera vocación en un taller universitario, donde comenzó un camino artístico que hoy la coloca entre las creadoras más destacadas de la escena contemporánea mexicana.

Fundadora y directora de Lagú Danza desde 2004, compañía con la que ha obtenido múltiples reconocimientos nacionales, Méndez es también miembro del Sistema Nacional de Creadores de Arte 2022-2025, del Sistema Creación de la Secretaría de Cultura.

Su trayectoria está marcada por una historia de resistencia. Diagnosticada con espina bífida oculta, una condición que afecta la columna vertebral, los médicos le advirtieron que no volvería a bailar. Ella decidió lo contrario. “Lo que más quiero en el mundo es bailar”, recuerda.

Fue así como creó su propio método: “La mecánica del vuelo”, una técnica que fusiona principios de la física con la expresión corporal, adaptando la fuerza y el impulso del movimiento para convertir la debilidad en posibilidad. “Tuve que experimentar con mi cuerpo hasta aprender a volar”, explica.

Esta propuesta le ha permitido entrenar a decenas de bailarines y artistas en distintos estados del país, de Tijuana a Puebla, con un enfoque que invita a repensar la danza como un espacio de libertad física y emocional.

Actualmente desarrolla el proyecto “El cielo anterior”, una pieza de Cine-Danza que involucra a más de 40 artistas de Lagú Danza. En su repertorio destacan también “Este cuento lo escribió Elena”, inspirada en la obra de Elena Poniatowska, y “Trágame sueño”, basada en Tragasueños de Michael Ende.

Su arte, dice, es una forma de sanar y compartir: “El cuerpo puede reinventarse, incluso ante los desafíos más complejos. Solo hay que aprender a volar”.

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