- Luca Ferarri, investigador de la UNAM, propone escenarios viables para reducir la dependencia de combustibles fósiles y atender la pobreza energética que afecta a millones
MÉXICO.- México requiere transitar hacia un modelo energético más sustentable, justo y soberano, advirtió Luca Ferrari, investigador del Instituto de Geociencias de la UNAM, durante su participación en el Seminario Institucional del Instituto de Ciencias de la Atmósfera y Cambio Climático (ICAyCC).
En su conferencia “Escenarios energéticos para México a 2050: alternativas post-crescentistas para atender la crisis civilizatoria”, Ferrari explicó que el sistema energético nacional es altamente dependiente de los combustibles fósiles, con un 88% de participación en la oferta energética interna, mientras que las renovables apenas alcanzan el 10%.
Pobreza energética en cifras alarmantes
El especialista subrayó que en México 28 millones de personas aún cocinan con leña, 10 millones no tienen acceso adecuado a electricidad y 40 millones viven en pobreza energética. Además, el país se ha convertido en importador neto de energía desde 2015, lo que compromete la soberanía nacional.
“Mientras una minoría hace un gran dispendio energético, millones carecen de lo más básico. La transición energética debe ir de la mano con justicia social”, afirmó.
Modelos alternativos: vida digna y transición justa
Como parte de la Plataforma Nacional de Energía, Ambiente y Sociedad (PLANEAS), Ferrari presentó cuatro escenarios energéticos a futuro, de los cuales solo dos resultan viables: los modelos “vida digna” y “transición justa sustentable”, que implican un rediseño profundo de la economía hacia un modelo orientado al bienestar social, no a la exportación.
Entre las medidas necesarias se incluyen:
- Reducción del tamaño del sistema energético.
- Cambios estructurales en el sistema industrial.
- Enfoque en necesidades básicas y no en el consumo desmedido.
Cambios urgentes ante una crisis civilizatoria
Ferrari alertó que los combustibles fósiles no solo son finitos, sino ambientalmente insostenibles, y que no basta con pensar en términos de CO₂: la crisis climática incluye extinción masiva, deforestación, contaminación por plásticos y otros límites ecológicos superados.
Finalmente, advirtió que el 10% más rico del planeta es responsable de casi el 50% de las emisiones globales, una desigualdad que también se replica en América Latina.