- El Gobierno de Puebla y la Comisión de Derechos Humanos impulsan este material para que niñas hablantes de náhuatl reconozcan su cuerpo, sus derechos y aprendan a alzar la voz.
PUEBLA.- Hay historias que no solo se leen, también acompañan, enseñan y protegen. Así es “El libro de Sofía”, un material pensado para algo muy importante: que las niñas indígenas conozcan su cuerpo, lo valoren y sepan que nadie tiene derecho a vulnerarlo.
En un esfuerzo conjunto, el gobierno encabezado por Alejandro Armenta Mier y la Comisión de Derechos Humanos del Estado de Puebla presentaron este proyecto que busca llegar, sobre todo, a comunidades donde el náhuatl es lengua viva.
Y es que en Puebla, donde miles de niñas y niños crecen hablando esta lengua, la información no siempre llega de forma clara. Por eso, este libro no solo traduce palabras: acerca herramientas para la prevención y el autocuidado.
La presidenta de la CDH, Rosa Isela Sánchez Soya, lo dijo de forma contundente: durante años, la barrera del idioma facilitó abusos. Hoy, iniciativas como esta buscan romper ese silencio y abrir espacios para que la niñez pueda entender, preguntar y, sobre todo, protegerse.
“El libro de Sofía” transmite un mensaje sencillo pero poderoso: el cuerpo es sagrado y merece respeto. Y lo hace desde un lenguaje cercano, pensado para que las niñas se reconozcan en sus páginas y sientan que su voz importa.
Este material ya ha comenzado a llegar a comunidades de la Sierra Norte, en municipios como Cuetzalan y Xochitlán de Vicente Suárez, además de haber sido presentado en la Feria Nacional del Libro (FENALI), donde encontró eco entre lectores de todas las edades.
Pero esto no se queda aquí. También se trabaja en una versión dirigida a niños, porque la protección y la información deben ser para todas y todos.
Al final, este libro es más que un texto: es una herramienta de cuidado, un puente entre lenguas y una forma de decirle a la niñez indígena que su integridad vale, que su voz cuenta y que nunca deben quedarse en silencio.