- Con la entrega de 20 mil libros del Fondo de Cultura Económica y la restauración del Antiguo Colegio de San Pablo, el gobierno estatal impulsa una política cultural que busca arraigar la lectura y el arte en la vida cotidiana de las y los poblanos.
PUEBLA.- En Puebla, la cultura vuelve a tomar cuerpo en los espacios y en las manos. No es sólo una cifra —20 mil libros— ni únicamente un acto protocolario. Es, más bien, una escena que se repite con distintas formas: jóvenes hojeando páginas, muros antiguos que vuelven a respirar, talleres donde el arte deja de ser promesa para convertirse en práctica.
El director del Fondo de Cultura Económica, Paco Ignacio Taibo II, entregó la colección “25 para el 25”, un acervo de 20 mil ejemplares que forma parte de uno de los proyectos de fomento a la lectura más ambiciosos en América Latina.
La colección reúne literatura, poesía y novela de 14 países, con una producción que alcanza los 2.5 millones de ejemplares. Pero más allá de su dimensión editorial, el gesto apunta a ómo se reconstruye el vínculo entre la lectura y las nuevas generaciones
El programa se dirige principalmente a jóvenes de entre 15 y 30 años, un sector donde el hábito lector enfrenta resistencias, distracciones y nuevas formas de consumo cultural. Sin embargo, la intención —subrayan sus impulsores— es democratizar el acceso al libro, abrirlo, ponerlo en circulación.

Cultura que habita el espacio
En paralelo, la cultura se ancló también en la piedra. El gobernador Alejandro Armenta Mier inauguró la restauración del Antiguo Colegio de San Pablo, un inmueble que ahora alberga los Talleres de Iniciación Artística. La intervención, que abarcó más de 6 mil 500 metros cuadrados, no sólo recupera un edificio, sino que reactiva un nodo cultural en la ciudad.
Muros limpiados, bóvedas restauradas, instalaciones renovadas; pero también, y sobre todo, un espacio que vuelve a abrirse a la comunidad.
El secretario de Cultura estatal, Fritz Glockner, lo resumió en una frase que condensa el espíritu del proyecto: “la literatura es rebeldía, locura y pasión”.
En esa definición cabe tanto el libro que circula como el taller que se imparte, el edificio que se rescata y la comunidad que lo habita.