MÉXICO.- En una mañana marcada por la memoria y el reconocimiento histórico, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo anunció la continuidad del Paseo de las Heroínas —un proyecto que inició cuando era Jefa de Gobierno de la Ciudad de México— con la incorporación de seis ancestras indígenas cuyos nombres, historias y resistencias han sido fundamentales para entender el origen de este país.
Durante “las mañaneras del pueblo”, Sheinbaum recordó que este paseo nació como un esfuerzo por visibilizar a las mujeres que construyeron el México que habitamos. Ahora, con esta ampliación, el homenaje se abre también a las raíces más profundas del territorio. A solicitud de la mandataria, José Alfonso Suárez del Real, asesor político de la Coordinación General de Comunicación Social, detalló quiénes serán las nuevas figuras: Tz’ak-b’u Aha, la Reina Roja; Tecuichpo-Ixcaxochitzin, hija de Moctezuma; la Señora 6 Mono, gobernante mixteca; Xiuhtzatzin, figura tolteca; Eréndira, defensora del pueblo purépecha; y Malintzin, “señora de la palabra”, traductora y puente entre culturas.
Sheinbaum enfatizó que reivindicar a Malintzin no es un gesto aislado, sino una apuesta decidida por desmontar el machismo histórico que la convirtió injustamente en símbolo de traición. Como parte de este esfuerzo, se lleva a cabo el programa Mujeres del Maíz, una serie de actividades que concluyen este 28 de noviembre, dedicadas a repensar el papel de las mujeres indígenas tanto en el pasado como en el presente.
“Hablar de Malintzin —dijo— es hablar de la igualdad, de todas las heroínas anónimas, de las mujeres que sostienen las lenguas originarias y de quienes han sido discriminadas durante siglos”. La presidenta subrayó que las mujeres indígenas son la raíz viva de México: son quienes transmiten la lengua, la memoria y buena parte de los sistemas comunitarios que aún resisten.
La investigadora Margarita Cossich Vielman presentó la Caminata de Malintzin: ¡Qué traidora ni qué la chingada!, que recorrerá el Centro Histórico de la Ciudad de México antes de culminar en el Palacio de Bellas Artes, donde se realizará un coloquio internacional con mujeres indígenas, investigadoras y lingüistas que, desde distintas miradas, replantearán quién fue realmente Malintzin.
La directora de escena Jesusa Rodríguez celebró que el primer año del gobierno de Sheinbaum esté dedicado a las mujeres indígenas, calificándolo como un acto contundente contra el racismo y el clasismo. Para la promotora otomí Marisela González, la llegada de la primera presidenta significa también la llegada simbólica de todas las mujeres, especialmente aquellas que han sido históricamente marginadas. “La reivindicación de Malintzin nos inspira —afirmó— porque su voz nunca será apagada”.
La académica Inés Hernández Ávila destacó que, para las mujeres chicanas, Malintzin representa autonomía y fortaleza. Y, desde la poesía, Yelitza Ruiz recordó que revisar la memoria histórica es también abrir camino hacia la garantía de derechos: la tierra, la cultura, la palabra y la vida digna.