Foto: Ibero Puebla

IBERO Puebla realiza pase de lista de probables feminicidios, un ejercicio de memoria contra la impunidad

En PUEBLA Camila Jiménez

PUEBLA.- En Puebla, la violencia feminicida sigue marcando el pulso del año. El Observatorio de Violencia Social y de Género (OVSG) documentó 32 probables feminicidios en lo que va de 2025, lo que significa que cada 10 días una mujer es asesinada en la entidad. No son cifras: son vidas interrumpidas en un estado que hoy se mantiene como el noveno con más feminicidios del país.

Los datos revelan un patrón que duele pero no sorprende: seis de cada diez víctimas conocían a su agresor y la violencia extrema continúa siendo la constante. Mientras tanto, las violencias cotidianas —esas que anteceden al feminicidio— tampoco ceden: 399 llamadas al 911 por acoso u hostigamiento sexual son la muestra de un iceberg que apenas asoma.

Frente a este escenario, la IBERO Puebla realizó su pase de lista anual con los nombres de las mujeres asesinadas en 2025, considerando las razones de género establecidas en el Código Penal estatal. El acto, desarrollado por el OVSG en el marco del 25N, recuerda que nombrar también es resistir: un ejercicio de memoria colectiva para honrar vidas que el sistema no logró proteger.

Desde el Instituto de Derechos Humanos Ignacio Ellacuría, SJ, el OVSG reiteró que la memoria no solo denuncia, también abre grietas para la esperanza: reconocer la violencia permite imaginar otro futuro, uno en el que las relaciones se construyan desde la dignidad y no desde el miedo.

Los datos del informe La lucha por la justicia es una lucha por la vida exponen la gravedad con precisión quirúrgica: en los últimos cinco años ha ocurrido un feminicidio cada semana en Puebla. La curva histórica es contundente: 59 casos en 2021, 54 en 2022, 51 en 2023, 55 en 2024 y 32 casos entre enero y septiembre de 2025.

La académica Ana Gamboa Muñoz, responsable del OVSG, detalló las razones de género más recurrentes: relaciones de confianza entre víctima y agresor; mutilaciones degradantes; incomunicación previa al asesinato; y exhibición del cuerpo en espacios públicos. Marzo y mayo —meses con carga simbólica para las mujeres— concentran la mayor incidencia, una pista más de cómo operan los roles y estereotipos de género.

Aunque históricamente las víctimas aparecían en barrancas y parajes, en 2025 aumentaron los hallazgos en espacios privados, revelando nuevas dinámicas de control y agresión. Puebla capital, Atlixco, Tehuacán y Tecamachalco encabezan la lista de municipios con mayor incidencia. Y un dato que estremece: en tres años, la relación entre víctima y agresor se estrechó de tres a seis de cada diez casos. La violencia, lejos de ser un acto aislado, está incrustada en vínculos íntimos.

Ante este panorama, la IBERO Puebla —a través del OVSG— llamó a las autoridades a romper con el ciclo de impunidad. Entre las recomendaciones: fortalecer el diálogo interinstitucional para evitar errores en las investigaciones; ampliar recursos y personal en la Fiscalía Especializada en Feminicidios; implementar estrategias preventivas dirigidas a hombres; e identificar factores de riesgo para frenar la normalización de la violencia desde temprana edad.

La Institución reiteró su compromiso con la erradicación de la violencia feminicida desde la investigación, la formación y la incidencia pública. En un estado donde la memoria suele competir contra el olvido institucional, el pase de lista de la IBERO es un recordatorio contundente: cada nombre importa, cada ausencia pesa y cada feminicidio es un fracaso del Estado que no podemos permitir que se repita.

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