PUEBLA.- La industria del calzado en Puebla atraviesa un momento clave. Productores de Tehuacán y Tepeyahualco, que durante el último año trabajaron bajo un modelo cooperativo, verán ampliarse su red de colaboración en 2026, cuando nuevos municipios y talleres artesanales se integren al proceso de fabricación de calzado para abastecer una demanda creciente.
De acuerdo con los avances presentados por autoridades del sector económico, el próximo año se prevé una compra estatal de 750 mil pares de zapatos, lo que permitirá a pequeños y medianos fabricantes vender en volumen, modernizar sus procesos e incrementar su capacidad productiva. Para el gremio zapatero, esto representa la oportunidad de consolidar un mercado estable y de largo plazo, algo que históricamente ha sido irregular.
La estrategia —que apuesta por el modelo de cooperativas— ha despertado interés en más ayuntamientos y grupos de productores, quienes observan una posibilidad real de crecimiento regional a partir del trabajo organizado, la inversión tecnológica y la vinculación con universidades para mejorar diseño, calidad y procesos industriales.

El renacimiento de la industria zapatera se refleja no solo en el aumento de pedidos, sino también en el impulso a la economía circular: talleres locales tienen acceso a materia prima, maquinaria y capacitación, lo que se traduce en empleos directos para cientos de familias y en una cadena productiva más sólida dentro de la entidad.
Productores consultados destacan que esta etapa abre la puerta a un calzado poblano más competitivo, con mejores estándares de calidad y con capacidad para responder tanto a pedidos institucionales como a mercados comerciales más amplios.
Con este crecimiento, la industria del zapato reafirma su peso histórico en Puebla y se perfila hacia una nueva etapa donde la organización comunitaria y la producción local son el corazón del modelo.