Foto: BUAP

Rosalva Loreto: la guardiana del patrimonio histórico de la BUAP

En CAMALEONES Redacción Leviatán
  • La investigadora emérita Rosalva Loreto López encabeza la defensa del patrimonio histórico de la BUAP, institución que resguarda el mayor número de edificios históricos de América Latina. Su trabajo une investigación, memoria y sostenibilidad urbana, convirtiendo la conservación en un acto de futuro.

PUEBLA.- En el corazón del Centro Histórico de Puebla, la doctora Rosalva Loreto López, Investigadora Nacional Emérita y directora de la Dirección de Patrimonio Histórico Universitario (DIPAHU), ha convertido la conservación del legado arquitectónico de la BUAP en una causa de vida. Su trabajo, entre archivos y muros centenarios, revela que el patrimonio no sólo se preserva: se estudia, se habita y se comparte.

Con más de 45 edificios históricos bajo resguardo, la BUAP es hoy la universidad con mayor patrimonio cultural y arquitectónico en América Latina. Desde la DIPAHU, Loreto López impulsa un modelo pionero basado en el Plan de Manejo Integral y los lineamientos de la UNESCO, donde cada restauración parte de la investigación, y cada inmueble, de una lectura histórica y ambiental.

“Crecí en un ambiente donde la defensa del patrimonio era conversación diaria”, recuerda. Su padre, grabador y primer inspector honorario del INAH en Puebla, la llevó desde niña a fotografiar casas antiguas y calles enteras amenazadas por la demolición. De esa memoria familiar surgió su vocación: “Aprendí que conservar una casa es también conservar la historia de una ciudad.”

Su labor no se limita a la preservación. Cada mes, la BUAP abre sus inmuebles históricos al público, una experiencia que combina divulgación, historia y conciencia ambiental. “No sólo mostramos los muros, sino el sentido del espacio: cómo se construyó, qué implicó en términos ecológicos y sociales”, explica la investigadora. Hasta ahora, 19 casas han sido parte de estos recorridos, un ejercicio único en América Latina.

Paralelamente, Loreto López es una reconocida especialista en el monacato hispanoamericano de los siglos XVI al XIX, un campo que explora las voces femeninas ocultas en los conventos. “En esos claustros las mujeres escribieron por primera vez sobre sí mismas, sus pasiones y sus miedos”, dice. Sus estudios revelan una red de pensamiento transatlántico entre Puebla, Flandes y España, donde la espiritualidad se convirtió en forma de resistencia intelectual.

Foto: BUAP

Desde una mirada contemporánea, su investigación conecta la historia con los desafíos ambientales actuales. “No se puede repoblar el Centro Histórico sin entender sus límites ecológicos”, advierte. Por eso, trabaja con expertos en agroecología, hidrología y geología para evaluar el impacto urbano en la huella ambiental y la sustentabilidad de la ciudad.

Bajo su liderazgo, la DIPAHU impulsa el proyecto del Barrio Histórico Universitario, una red de corredores que integrará los inmuebles de la BUAP en un ecosistema cultural vivo. “Lo que hacemos no es sólo restaurar piedra: es mantener viva la relación entre el conocimiento, la memoria y la ciudad”, afirma.

Rosalva Loreto ha hecho de la BUAP un laboratorio de historia y futuro, donde la conservación es también una forma de justicia: un compromiso con el pasado y una promesa para las generaciones que vendrán.

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