Fotografía: Magdiel Olano

Paul Aguilar Sánchez retrata a Puebla desde la mirada del “traidor” Judas

En ENTREVISTA Magdiel Olano

PUEBLA, MÉXICO.- Emblemáticos personajes no habrían pasado a la historia de no ser por aquellos otros antagónicos que les abrieron paso, muchas veces marginados y devaluados por quienes se han encargado de contar la historia.

Bajo esta idea fue que el escritor poblano Paul Aguilar Sánchez, doctorando del Programa de Posgraduación en Literatura del Departamento de Teorías Literarias de la Universidade de Brasília, decidió reconstruir el personaje de Judas de la tradición católica, bajo su propio enfoque y trayéndolo a un contexto local, en un barrio de Puebla.

Reconocido como “traidor” en el cristianismo, Judas adquiere un nuevo tono en el más reciente libro publicado de Paul, obra homónima ganadora en la categoría de Novela del certamen literario Letras Confinadas (2020), convocado por la Secretaría de Cultura del estado.

“Creo que la figura de Judas es fundamental en la construcción de la religión católica. Desde mi punto de vista el catolicismo no se entiende sin Judas y sin Pablo, porque sin Judas no se revela la divinidad de Cristo y sin Pablo no se crea la iglesia católica. Son figuras bien emblemáticas en las tradiciones, pero no se valoran como debe ser”, dijo el también director de la revista Rodó: Literatura Latinoamericana.

Judas es una novela que trata la historia de un vagabundo del barrio de Los Remedios en la ciudad de Puebla, quien reflexiona sobre la vida y hace una crítica de la sociedad actual a partir de las discusiones que tuvo con quien fue su profesor, Juan Pablo Rojo.

En entrevista con LEVIATÁN, el narrador y poeta mexicano refirió que la construcción de la obra surgió por una relectura a los evangelios apócrifos, de donde retomó varios de los personajes de la religión católica para, en su obra, reconstruirlos ya sea enfatizando más las características que se le atribuyen o incluso haciendo un opuesto.

Tal como indicó el autor, esta nuevo enfoque de reconocer a uno de los más icónicos personajes de la tradición católica cristiana, está relacionada a su interés por retomar y profundizar en temas y proyectos de lo periférico y marginal.

LA POBLANIDAD

¿Por qué retratar el contexto social actual en Puebla desde la mirada de un personaje como Judas?

Me gustan mucho los paisajes poblanos, las calles,  la gente y la estética del barrio. Me interesaba mucho retratar cosas qué me parecen discutibles de la sociedad, cómo esta idea que tienen de los poblanos de que somos mochos; retomé algunas de estas cosas para ficcionalizarlas.

Puebla es reconocida como una ciudad muy religiosa, pero también, más últimamente, ya hay un sector opuesto. ¿Cómo ves tú el contexto de la ciudad?

Creo que hasta hace un tiempo si había un arraigo fuerte sobre esta poblanidad pero obviamente como todo cambia; yo creo que precisamente me tocó ver desde el barrio ese cambio de la sociedad. Me tocó ir con mis tías, con mi propia madre a la misa y estar una hora y media en la misa en el barrio de Los Remedios, y de repente ya no celebrar estas fiestas de la liturgia católica. Sí solo viendo ese desapego y no lo veo mal creo que es bueno las tradiciones en algún momento deben terminar.

En ese sentido, ¿cómo definirías la poblanidad?

Yo la caracterizaría como una poblanidad que está en convulsiones constantes, entre su pasado presente y futuro, sobre todo en esta época donde políticamente que  no sabemos que depara el futuro. Es una situación poblana pero también en la nación, que vivimos en la incertidumbre.

¿Crees qué habría un modo de superar esa incertidumbre, al menos en el contexto local?

Yo creo que es más importante la incertidumbre qué las certezas (…). Es más importante tener duda, tener preguntas para buscar nuevas soluciones no tener las soluciones ya puestas, se me haría como aburrida la vida.

¿Qué aspectos de ella criticas en tu obra?

Hay pasajes donde hace reflexiones sobre la divinidad, que se retoman de lecturas de los a

Evangelios apócrifos, sobre los cuales fui ficcionalizando para que se sintiera que estaba en las palabras del vagabundo, él reflexiona sobre lo que es Dios cuando dialoga con otras personas. Lo curioso es que todos los personajes tienen nombres bíblicos:  Judas se encuentra con Magdalena,  con Felipe, Jesús, Juan o Pablo.

¿Dirías que Judas expresa el pensamiento real de Paul Sánchez?

Sí podría decir que es un alter ego el que hace la crítica, reflexiona mucho este personaje, no es un vagabundo cualquiera.

Dices que Judas “no es un vagabundo cualquiera”. ¿Crees que él nos está invitando hacer igual de críticos con esta sociedad?

Yo creo que sí porque al final de cuentas este Judas es un “sin lugar”, ya no tener lugar se da la libertad de observar con crítica la propia formación. El lector tiene la oportunidad de dialogar, de discutir consigo mismo sobre la sociedad poblana; aunque no sé cómo sería la recepción de la novela por gente que no es de Puebla.

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