- El psicólogo Miguel Ángel Medina señala que adrenalina, dopamina y factores culturales impulsan conductas de riesgo durante eventos como la Copa Mundial 2026, donde las apuestas pueden derivar en ludopatía.
CIUDAD DE MÉXICO.— La emoción que generan las apuestas durante eventos deportivos como la Copa Mundial de la FIFA 2026 no es casual: responde a procesos biológicos, culturales y emocionales que pueden derivar en conductas compulsivas, explicó Miguel Ángel Medina Gutiérrez, académico de la Facultad de Psicología de la UNAM.
El especialista señaló que, ante la euforia colectiva y el sentimiento de pertenencia nacional, muchas personas segregan adrenalina, que activa el estado de alerta, y dopamina, asociada al placer inmediato. Esa combinación provoca que quienes apuestan se sientan “recompensados por unos minutos”, incluso si existe riesgo económico o emocional.
Medina advirtió que el consumo de alcohol o sustancias estimulantes intensifica la sensación de excitación y disminuye la conciencia sobre las decisiones tomadas durante los partidos.
Una conducta que se aprende desde la infancia
El académico subrayó que la cultura del “arriesgar sin razón” se forma desde edades tempranas, por ejemplo, con el intercambio de estampitas de álbumes mundialistas, donde niñas y niños negocian, juegan volados y experimentan dinámicas similares a las apuestas.
La ludopatía, recordó, es multifactorial: puede detonarse por problemas económicos, emocionales o contextos de estrés, y afecta tanto a personas con altos ingresos como a quienes tienen recursos limitados.
Un mercado en expansión
De acuerdo con la empresa Statista GmbH, el mercado global de apuestas deportivas podría superar los 50 mil millones de dólares durante el Mundial 2026, convirtiéndose en el evento con mayor volumen de apuestas en la historia.
Medina insistió en que la educación y el autocontrol son claves para evitar que la emoción del torneo derive en un “secuestro de la conducta” que afecte la vida personal, familiar o laboral.