- La presidenta Isela Sánchez Soya llamó a no atender la seguridad en escuelas de manera aislada y propuso estrategias integrales de prevención con enfoque de derechos humanos, género e interculturalidad.
PUEBLA.- La Comisión de Derechos Humanos de Puebla (CDH Puebla) participó en la mesa de trabajo “Seguridad Escolar”, realizada en el marco del convenio general con el Poder Legislativo, con el objetivo de construir mecanismos que garanticen entornos educativos seguros y respetuosos de los derechos fundamentales.
Durante su intervención, la presidenta del organismo, Isela Sánchez Soya, afirmó que la seguridad escolar debe consolidarse como una prioridad pública y una obligación compartida, construida desde una perspectiva integral de derechos humanos. Hizo un llamado respetuoso, pero firme, a que este tema no se atienda de manera aislada ni se postergue, pues Puebla enfrenta desafíos que no pueden minimizarse, como el acoso escolar, la discriminación y diversas formas de violencia dentro de la comunidad educativa.
Sánchez Soya subrayó que no existe calidad educativa sin escuelas seguras, y que la seguridad no puede desvincularse del respeto irrestricto a la dignidad y el bienestar de quienes aprenden y enseñan. En este sentido, propuso fortalecer la coordinación interinstitucional, así como impulsar estrategias de prevención de la violencia escolar con enfoque de derechos humanos, género e interculturalidad.
Entre las acciones planteadas, destacó la necesidad de capacitar al personal docente y directivo para detectar riesgos de manera temprana, promover la resolución pacífica de conflictos y consolidar protocolos claros y eficaces para atender casos de violencia, garantizando la protección de las víctimas.
La presidenta del organismo recordó que la seguridad escolar también implica atender la convivencia pacífica, la salud socioemocional, la protección en entornos físicos y digitales, y la construcción cotidiana de una cultura de paz.
La CDH Puebla reiteró su compromiso con impulsar una visión de seguridad basada en la confianza, la prevención y la corresponsabilidad, y no en el temor o la vigilancia invasiva, con el fin de garantizar escuelas donde todas las personas puedan desarrollarse en libertad y con pleno respeto a sus derechos.