- Un análisis del BID, retomado por El Economista, revela que la inteligencia artificial ya no sólo demanda perfiles técnicos: poetas, letristas y escritores creativos emergen como piezas clave en la nueva economía digital.
MÉXICO.- Durante mucho tiempo, la inteligencia artificial fue territorio exclusivo de ingenieros, matemáticos y científicos de datos, un espacio donde el lenguaje se reducía a código y la creatividad parecía una variable prescindible; sin embargo, algo ha cambiado, y lo ha hecho de forma silenciosa.
Hoy, en México, la poesía —en su sentido más amplio— también cotiza en el mercado laboral.
De acuerdo con un análisis del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), basado en más de 6.2 millones de vacantes en América Latina y el Caribe, los perfiles vinculados a la inteligencia artificial han dejado de ser un nicho especializado para convertirse en una competencia transversal. Y en ese nuevo mapa, los poetas, letristas y escritores creativos ocupan un lugar inesperado pero cada vez más relevante.
La información, difundida por El Economista, apunta a que las tareas creativas están entre las que más demandan habilidades relacionadas con inteligencia artificial, pues ya no se trata sólo de programar máquinas, sino de enseñarles a decir, a narrar, a “imaginar”.
En este contexto, el escritor deja de ser únicamente un habitante de la página para convertirse en un arquitecto que alimenta algoritmos. Así, la irrupción de herramientas como modelos generativos de texto ha abierto un campo donde la sensibilidad, la construcción de sentido y la capacidad narrativa son activos laborales.
El estudio identifica tres grandes bloques de profesiones vinculadas con la IA. El primero, dominado por disciplinas científicas y tecnológicas —como la bioinformática o la robótica—; el segundo, centrado en la ciencia de datos y la investigación; y un tercero, el de las profesiones creativas.
Ahí aparecen los poetas, los letristas y los escritores, como una evidencia de que la inteligencia artificial necesita lenguaje, y el lenguaje —cuando busca trascender lo funcional— necesita oficio, ritmo, intuición.
En México, sectores como servicios profesionales, manufactura, gobierno, finanzas e información concentran la mayor demanda de perfiles con habilidades en IA. Sin embargo, el componente creativo se filtra en todos ellos: desde la generación de contenido hasta el diseño de experiencias digitales.
El crecimiento
En 2025, las vacantes que requieren habilidades en inteligencia artificial se duplicaron respecto al promedio histórico, alcanzando hasta el 7% del total en su punto más alto. Un dato que no sólo habla de tecnología, sino de una reconfiguración del trabajo mismo.
La inteligencia artificial ya no es sólo una herramienta, sino un entorno donde escribir, al parecer, sí importa.