- La escritora poblana obtuvo el primer lugar del concurso literario Mujeres en Vida con un cuento que sigue el trayecto íntimo y profesional de una reportera que cubre un feminicidio, inspirado en la historia de Hipatia de Alejandría y en las violencias cotidianas que atraviesan la vida de las mujeres
PUEBLA.- La escritura como espacio de refugio, denuncia y memoria fue el eje que llevó a Andrea Tovar Bonilla a obtener el primer lugar del concurso literario Mujeres en Vida, certamen que reconoce obras con perspectiva de género. Su cuento “Primera Plana” se impuso por una narrativa que combina periodismo, reflexión histórica y una mirada crítica sobre las múltiples violencias que enfrentan las mujeres en México.
“Primera Plana trata sobre una reportera a la que le encargan cubrir una nota en un pueblo cercano sobre un feminicidio”, explica la autora. Sin embargo, el relato no se centra únicamente en el hecho noticioso, sino en el trayecto emocional, ético y personal de la protagonista mientras investiga el crimen por su cuenta. “En realidad el cuento trata sobre el camino que tiene esta reportera al ir investigando este crimen”, añade.
A lo largo del relato, la reportera conecta la violencia que investiga con una historia que la marcó desde la infancia, un eco que atraviesa la narración y la conduce hacia una reflexión más amplia sobre la condición femenina. “Es un cuento que aborda diferentes tipos de violencia, desde los comentarios despectivos y la invisibilización, hasta llegar al feminicidio”, señala Tovar.
La obra forma parte de un proyecto literario más amplio, concebido como un libro de cuentos en el que cada texto explora distintas violencias que viven las mujeres. En el caso de Primera Plana, el detonante fue la figura de Hipatia de Alejandría, filósofa asesinada brutalmente en el siglo V. “La historia de Hipatia, pero también la historia que sufrimos las mujeres en los trabajos, donde muchas veces nos vemos obligadas a seguir el camino más fácil, aunque vaya en contra de lo que creemos”, explica la autora.
Ese conflicto —entre la ética personal, las presiones laborales y el mandato social— atraviesa a la protagonista y articula el núcleo del relato. Para Tovar, la construcción de esta historia implicó un proceso largo y cuidadoso. “Para mí el proceso creativo empieza con la lectura, con ir descifrando estrategias narrativas y adaptarlas a lo que quiero transmitir”, afirma. El cuento pasó por múltiples versiones, ajustes en el personaje y reescrituras hasta alcanzar la forma final.
Aunque Andrea Tovar es egresada de Biología por la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla y cuenta con una maestría en Ciencias por el Instituto de Ecología (INECOL), su camino la llevó definitivamente hacia la literatura. “Empecé queriendo hacer divulgación científica a través de cuentos infantiles, pero poco a poco me fui encaminando más hacia la literatura como literatura”, relata.
Hoy se dedica profesionalmente a la escritura, con especial interés en el cuento. Cuenta con una plaquette publicada por la Secretaría de Cultura titulada Cuaderno de Trastornos y prepara su primer libro formal, también atravesado por temas de género.
Espacio vital
Para la autora, la escritura es un espacio vital. “Es mi lugar seguro. Es donde puedo abordar los temas que me atraviesan, donde me siento creativa”, afirma. Asimismo, subraya la importancia de certámenes como Mujeres en Vida, que históricamente han abierto espacios a las voces femeninas. “Es donde convergemos diferentes autoras, con una escritura muy interna y sensible, y no nos sentimos juzgadas”, señala.
Finalmente, Andrea Tovar invita a otras mujeres a escribir y participar en este tipo de convocatorias. “Es una forma de expresarte, de decir lo que quieras decir. La literatura es un buen camino”, concluye.