- El Museo de Arte Religioso festeja nueve décadas con música original, un documental entrañable y un recorrido por su invaluable colección sacra.
PUEBLA.- Hay lugares que parecen guardar sus susurros entre las paredes. Otros, como el Museo de Arte Religioso, Ex Convento de Santa Mónica, los liberan de vez en cuando para recordarnos que la historia también respira. Y así, con música hecha a la medida y voces que vuelven del pasado, este emblemático recinto poblano celebró sus 90 años como uno de los espacios más entrañables y antiguos de la Red de Museos del INAH.
La conmemoración, realizada el 15 de noviembre, se sintió como un abrazo al tiempo. En el coro del antiguo templo, el piano del compositor poblano Daniel Jiménez García dejó salir ecos de letanías, silencios y pasajes que parecían venir directamente de la vida monástica. Su obra, Tríptico para los vestigios del silencio, fue creada especialmente para este aniversario y funcionó como una llave sonora a la contemplación.
El recinto —que conserva 23 salas con una de las colecciones de arte sacro más importantes de México— también estrenó un documental que reunió testimonios de extrabajadores: custodios que dedicaron años a acompañar este espacio y que ahora narran su historia con una mezcla de nostalgia y orgullo. Sus voces, sumadas a la del historiador Jesús Joel Peña Espinosa, dibujan la vida de las agustinas recoletas, quienes enfrentaron exclaustraciones hasta la última, en 1934.
Durante el evento, el director del Centro INAH Puebla, Gustavo Donnadieu Cervantes, recordó la importancia del museo como guardián de la tradición conventual poblana. Y Sergio Andrade Covarrubias, director del recinto, celebró el trabajo del Área de Comunicación Educativa, responsable tanto de la obra musical como del documental que capturó este aniversario.
El homenaje también reconoció a jóvenes de servicio social que colaboraron en la recreación de la ceremonia de coronación de una religiosa, sumando sensibilidad y frescura a la conmemoración. Y, por supuesto, hubo espacio para recordar a figuras notables de la congregación, como sor María de Cristo y sor María de San Joseph, quienes llevaron la esencia de Santa Mónica a Oaxaca.
Hoy, este museo sigue ahí, en la 18 Poniente 103, abriendo sus puertas de martes a domingo, de 10:00 a 17:00 horas, invitándonos a entrar a un mundo de silencio, devoción y belleza que ha sobrevivido casi un siglo. Un espacio donde el tiempo no sólo pasa: también se escucha.