Foto: Gobierno de Puebla

Atlixco se llena de color con el “Valle de Catrinas”: una fiesta viva que honra a la muerte

En CAMALEONES Clara Aceves

PUEBLA.- En Atlixco, la muerte no se llora, ¡se celebra con arte, flores y pan de muerto recién horneado! Este Pueblo Mágico abrió las puertas de la quinta edición del “Valle de Catrinas”, una tradición que ha crecido hasta convertirse en orgullo local e inspiración internacional.

En esta edición, 24 catrinas monumentales llenan de vida las calles, plazas y cerros atlixquenses; 14 de ellas están repartidas por los puntos más emblemáticos del municipio. Cada figura cuenta una historia: la Catrina Obrera, que rinde homenaje a las mujeres textiles; el Catrín Panadero, que huele a horno de leña y tradición; la Catrina Tejedora, la Tortillera, el Bolero… todos oficios que mantienen viva la esencia del pueblo.

Más allá de las figuras y los colores, este evento impulsa la economía local: panaderos, floricultores, artistas y comerciantes viven una de las temporadas más esperadas del año. Los campos de cempasúchil se llenan de visitantes y el pan de muerto —con ese toque de humo y leña que menciona don Antonio Romero— se convierte en símbolo de resistencia y orgullo.

El “Valle de Catrinas” no solo es un atractivo turístico; es una forma de honrar la vida diaria y la memoria colectiva, esa mezcla de fe, trabajo y arte que define a Puebla. Y sí, su fama ya cruzó fronteras: Atlixco ha llevado sus catrinas hasta Times Square, Harvard y Roma.

Así que si quieres una dosis de tradición, color y pan calientito, date una vuelta por Atlixco esta temporada. Porque aquí, entre flores, risas y papel picado, la muerte también baila.

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