Fotografía: Especial

Egosurfing: tu reputación digital, protegida

En COLUMNAS Arturo Manzano

Pocas veces tomamos el tiempo para ver cómo se encuentra nuestra reputación en el mundo digital; damos por sentadas certezas que no existen.

Sin embargo, por salud digital resulta recomendable hacer chequeos periódicos para evitar sorpresas desagradables.

El egosurfing es una práctica digital que permite conocer la evolución de nuestra huella digital, por medio de hábitos saludables de monitoreo.

Hoy, le quiero dar algunas recomendaciones que espero le sean de utilidad.

Dé de alta su nombre en la herramienta Google Alerts, la cual le enviará notificaciones cuando su nombre aparezca en publicaciones.

Es necesario introducir el nombre completo, apellidos, apodos, datos personales, así como términos de búsqueda. También es posible configurar la frecuencia de las notificaciones.

Aunque Google tiene la preminencia en motores de búsqueda, no es la única interfaz, por lo cual, busque en otras como Yahoo, Bing, DuckDuckGo, Yandex, entre otros.

En redes sociales también vale la pena realizar una búsqueda de nuestro nombre y algunos datos identificativos.

De cuando en cuando compruebe la configuración de la privacidad de los perfiles y si detecta alguno falso que intente suplantar la identidad, denúncielo.

Si en la búsqueda se encuentra algún contenido con información errónea o que difame, contacte al propietario de sitio o plataforma donde se publicó, incluido Wikipedia, para que se modifique o elimine.

Un recurso que en Europa es un camino legal para los usuarios que ven afectada su reputación en línea es el derecho al olvido, definido como la “prerrogativa que posee toda persona para obtener la supresión de cierta información que, aun siendo correcta o referirse a hechos verídicos del pasado, ha perdido actualidad y, por ende, deja de ser pertinente a los efectos de su tratamiento”.

En México ese derecho no ha alcanzado el reconocimiento que en aquel continente tiene y valdría la pena como sociedad impulsarlo para lograr la protección de la reputación digital.

Las universidades y organismos ciudadanos tienen un papel preponderante en esta tarea, pero, sin duda, es una tarea de todos.

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