Fotografía: JoséCastañares / EsImagen

Breve historia de la procesión de Viernes Santo en Puebla

En ESPECIALES Redacción Leviatán

PUEBLA, MÉXICO.- La Procesión de Viernes Santo en Puebla tiene su origen en una antigua tradición que se instauró desde la época virreinal y que se llevó a efecto hasta mediados del siglo XIX.

Fue en el año de 1992 cuando se revivió esta importante y fervorosa tradición para recorrer así algunas de las principales calles del Centro Histórico.

La tradición ha procurado mantener elementos esenciales de aquella que le dio origen, y en la que participaban fastuosamente las iglesias, templos conventuales de religiosas y hasta capillas del centro de la Angelópolis.

La solemne procesión actual tiene las imágenes procesionales de Cristo en su camino al calvario y de la Virgen Dolorosa, seis esculturas que son llevadas en andas por sus grupos de porteadores, así como los grupos de tamborileros y matraqueros que marcan el paso de la procesión.

A diferencia de otras grandes procesiones que se llevan a cabo en otras ciudades de la república mexicana, en ella la enorme cantidad de gente que asiste, participa procesionando dentro de los cortejos que llevan a las imágenes y que son encabezadas por Víctor Sánchez Espinosa, Arzobispo de Puebla, así como por los párrocos y capellanes de los templos y grupos participantes.

Fotografía: José Castañares / EsImagen

SEMANA MAYOR

Momentos trascendentales de la Semana Mayor son: el Domingo de Ramos en que tiene lugar una procesión en la cual los fieles enarbolan palmas o ramos que son bendecidos y que recuerdan la entrada triunfal de Jesús a Jerusalén.

El Martes Santo tiene lugar en la Catedral la Misa de consagración del Crisma y Óleo para los enfermos, presidida por el Arzobispo, acompañado de la mayoría de los presbíteros de la arquidiócesis, quienes renuevan sus votos.

El Jueves Santo tiene lugar la ceremonia de Lavatorio de los pies, cuando el Arzobispo en la Catedral y los párrocos en sus sedes, lavan los pies a doce fieles en recuerdo de cuando el Señor lo hizo con sus discípulos. Después la liturgia de Institución de la Eucaristía, que ha dado lugar a la tradición llamada “La visita de las siete casas”.

El Viernes Santo se recuerdan los momentos más dramáticos de la Pasión de Cristo, desde el huerto de Getsemaní, pasando por Caifás, Herodes y Pilatos hasta culminar en el Monte Calvario con la Crucifixión y muerte de Jesús, y luego el descendimiento y puesta en el sepulcro.

Fotografía: Oscar Morales / EsImagen

CAMINATAS LOCALES

La devoción cristiana fue organizando desde la Edad Media una serie de ejercicios piadosos relacionados con el templo. Los más importantes llevaban a los fieles a peregrinar hasta los Santos Lugares en Jerusalén, para seguir la Vía Dolorosa, esto es, el camino que desde el Pretorio de Pilatos hasta el Gólgota recorrió Cristo para redimirnos.

Ante la dificultad de peregrinar tan lejos, se recrearon cortejos o caminatas locales con el tema pasionario, llevando imágenes acordes al suceso. Surgieron así las procesiones, palabra que viene del latín: pro sequor que significa “ir en pos” o “seguir a alguien”.

Es el origen de estas devociones que se dan en todo el orbe cristiano, y que en algunos países han tomado gran importancia por su espectacularidad, motivando la presencia de cristianos propios y ajenos. Quizá las más famosas sean las de España, independientemente de otras muchas que tienen lugar tanto en América como en Asia y otras partes del mundo.

En Puebla los franciscanos organizaron desde el siglo XVI estas manifestaciones piadosas, como se aprecia en las pinturas al fresco de Huejotzingo o Huaquechula. La Angelópolis tuvo un complicado sistema de procesiones de Semana Santa que, como en España ocupaban todo el tiempo, de Domingo de Ramos a Domingo de Pascua, luciendo en espectaculares andas a las imágenes pasionarias más veneradas.

Fotografía: Oscar Morales / EsImagen

La tradición se interrumpió violentamente en 1861 por efecto de las Leyes de Reforma, olvidándose poco a poco hasta prácticamente perderse por completo. Fue hasta 1992 cuando un grupo de devotos promovió reiniciar una procesión piadosa, limitándose al Viernes Santo, involucrando a varios templos y parroquias, con la anuencia y total apoyo del Arzobispado.

Surgió así renovada, la actual procesión a la cual se denominó: “Siguiendo a Cristo en torno a nuestro Pastor”, dado que es el propio Arzobispo quien la encabeza.

Desde el inicio de esta nueva etapa se decidió que únicamente cinco imágenes fueran cargadas en el cortejo, dos de la Virgen María y tres de Jesucristo. Las dos marianas aluden al momento dramático, pues son la Virgen Dolorosa y la Virgen de la Soledad y las otras de Jesús cargando la cruz a cuestas.

Hace tres años, (2019) se incorporó a la Procesión de Viernes Santo la imagen del Niño Doctor de Tepeaca y ahora en este 2022, se integra la imagen en el marco del XXV Aniversario de Puebla como Centro Internacional de Difusión de Misericordia Divina, procesionará la veneradísima imagen de Jesús de la Misericordia.

Fotografía: Oscar Morales / EsImagen

Información: UPAEP

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