La industria de la moda vuelve a mostrar su peor cara, esta vez disfrazada de marketing “creativo”. La nueva campaña publicitaria de American Eagle, protagonizada por la actriz Sydney Sweeney, ha encendido las redes sociales y despertado una ola de indignación por los mensajes clasistas, racistas y eugenésicos que transmite bajo la excusa de un juego de palabras.
La frase central de la campaña —“¿Buenos jeans o buenos genes?”— es más que un eslogan desafortunado. Es una provocación que romantiza ideas peligrosas sobre belleza y valor humano, ligándolos a supuestas “buenas” características genéticas. Y cuando quien lo dice es una mujer blanca, rubia, delgada y de ojos claros, la carga simbólica es imposible de ignorar.
En uno de los videos más criticados, Sweeney afirma:
“Los genes se transmiten de padres a hijos y determinan cosas como el color del pelo, la personalidad e incluso el color de los ojos. Mis jeans son azules.”
Aunque en apariencia se trate de un juego de palabras inofensivo, no hay nada inocente en repetir ideas que históricamente han servido para justificar la exclusión, la discriminación y hasta el exterminio. La campaña evoca de forma irresponsable los principios de la eugenesia, teoría pseudocientífica que defendía la “mejora” de la raza humana eliminando lo que consideraban “defectos” genéticos.
No se trata de exagerar, se trata de nombrar con claridad: cuando una marca como American Eagle elige celebrar unos “buenos genes” a través del cuerpo normativo de una actriz blanca, lo que hace es reforzar un ideal hegemónico que excluye a millones de personas: personas racializadas, con discapacidad, cuerpos gordos, personas trans o con identidades disidentes.
Peor aún, la campaña fue presentada como una colaboración “con causa”, pues supuestamente donaría parte de sus ganancias a apoyar la salud mental y a víctimas de violencia doméstica. Un lavado de imagen que intenta disfrazar un mensaje excluyente con una fachada de empatía social.
Este tipo de estrategias no son nuevas: marcas como Calvin Klein o Pepsi han jugado con polémicas similares para generar viralidad. Pero hoy más que nunca, la sociedad exige responsabilidad. Ya no basta con provocar: es hora de responder por las consecuencias.
American Eagle y Sydney Sweeney aún no han ofrecido declaraciones, mientras varios de los videos de la campaña han sido eliminados. Pero el daño está hecho: convertir una idea tan violenta como la eugenesia en una broma para vender pantalones es profundamente irresponsable.