- La clausura parcial del relleno sanitario de Chiltepeque encendió una nueva alerta ambiental y urbana en la zona metropolitana de Puebla. Mientras Profepa exige frenar el manejo irregular de lixiviados, municipios enfrentan problemas de recolección y comunidades advierten que el modelo de confinamiento de basura está agotado.
PUEBLA.- El relleno sanitario de Chiltepeque, uno de los principales destinos de residuos de la zona metropolitana de Puebla, opera bajo restricciones luego de que la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) impusiera una clausura parcial temporal por el manejo deficiente de lixiviados.
La empresa concesionaria Rellenos Sanitarios (RESA) asegura que se trata de una medida preventiva derivada de las lluvias intensas y que el sitio continúa funcionando bajo un “esquema moderado” para evitar saturaciones; sin embargo, detrás de los comunicados técnicos el colapso progresivo del modelo de disposición final de residuos en Puebla se hace presente.
La decisión de Profepa obligó a reducir hasta en 35 por ciento el ingreso de basura al sitio y derivó en la suspensión temporal de residuos provenientes de municipios conurbados. Eso, en la práctica, abrió una cadena de tensiones en ayuntamientos de la zona conurbada que ahora buscan dónde depositar miles de toneladas diarias de desechos.
Así, mientras RESA habla de “adecuaciones técnicas” y “fortalecimiento operativo”, habitantes de distintas regiones recuerdan que las denuncias por escurrimientos tóxicos, malos olores y contaminación no son nuevas, pues el conflicto que hoy alcanza a Chiltepeque ya había estallado antes en Cholula, Calpan, Tehuacán, Huehuetla o Ciudad Serdán, donde comunidades se opusieron a proyectos de rellenos sanitarios o denunciaron impactos ambientales.
El cierre parcial también vuelve a poner bajo la lupa el manejo de lixiviados, esos líquidos altamente contaminantes generados por la descomposición de residuos y que, sin control adecuado, pueden filtrarse al subsuelo y cuerpos de agua. Profepa ordenó medidas urgentes relacionadas con drenaje pluvial, control ambiental y caracterización de cauces afectados.
Tras el mandato federal, algunos municipios metropolitanos comenzaron a modificar rutas de recolección o reportaron dificultades para disponer residuos. Cabe señalar que en otros puntos del estado, como Tehuacán, los cierres previos de basureros provocaron la proliferación de tiraderos clandestinos y acumulaciones de basura en terrenos baldíos.
En medio de la presión, el gobierno estatal insiste en que el modelo de rellenos sanitarios está rebasado, por lo que asegura gestionar proyectos de economía circular y reciclaje industrial, como el Polo de Economía Circular en San José Chiapa, aunque comunidades y ambientalistas mantienen reservas sobre sus impactos y beneficios reales.
La disputa por la basura en Puebla atraviesa conflictos ambientales, tensiones comunitarias, saturación de infraestructura y cuestionamientos sobre quién paga las consecuencias de un modelo que produce más residuos de los que puede contener.
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