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Fake news y “infoxicación”: el peligro de creer y compartir sin verificar

En ESPECIALES Redacción Leviatán
  • El especialista de la Universidad Nacional Autónoma de México, Héctor Eduardo García Meléndez, advirtió que la desinformación en redes sociales se alimenta de nuestras emociones y de la sobrecarga de datos digitales, un fenómeno conocido como “infoxicación”.

MÉXICO.- Las noticias falsas circulan todos los días en redes sociales y plataformas digitales, muchas veces amplificadas por quienes las comparten sin verificar su origen. Para el especialista de la Universidad Nacional Autónoma de México, Héctor Eduardo García Meléndez, la desinformación no funciona sola: necesita de la participación involuntaria de los propios usuarios.

Durante la conferencia “Cuidado con las noticias falsas y la desinformación: cuestiona, verifica y DCIDE”, el académico advirtió que las plataformas digitales se han convertido en un entorno donde circula una enorme cantidad de información que no siempre está diseñada para informar, sino para impactar las emociones.

El también jefe del Departamento de Selección y Adquisición Bibliográfica de la Dirección General de Bibliotecas y Servicios Digitales de Información explicó que actualmente las personas reciben datos de manera constante a través de redes sociodigitales y teléfonos móviles, lo que genera un fenómeno conocido como “infoxicación”: una sobrecarga de información que supera la capacidad humana para procesarla.

A diferencia de décadas pasadas, cuando la información provenía principalmente de bibliotecas, periódicos, radio o televisión, hoy el flujo informativo llega de forma masiva e inmediata, lo que favorece la creación de verdaderos “ecosistemas de la desinformación”.

En estos espacios digitales, explicó el especialista, los contenidos suelen ser modificados o presentados de forma más espectacular para captar la atención de los usuarios, lo que puede provocar efectos emocionales como estrés, falta de concentración o dificultades para analizar críticamente los datos.

Además, señaló que la atención de las personas se ha convertido en el recurso más valioso para las plataformas digitales. Muchas empresas tecnológicas diseñan mecanismos para mantener a los usuarios conectados el mayor tiempo posible, apelando a emociones intensas como la ira o el enojo, que suelen generar más interacción que los contenidos positivos.

Otro elemento frecuente es el clickbait, técnica que utiliza titulares sensacionalistas o engañosos para provocar que las personas hagan clic en enlaces y así aumentar el tráfico en sitios web.

Para García Meléndez, el problema central es que la desinformación necesita de un “cómplice”: el propio usuario que comparte contenidos sin confirmar su veracidad. En muchos casos, explicó, las personas buscan información que confirme sus creencias previas, fenómeno conocido como razonamiento motivado.

También mencionó la llamada “ceguera intencional”, cuando los usuarios deciden ignorar señales que indican que una información puede ser falsa, incluso cuando tienen sospechas de ello.

El académico alertó además sobre el crecimiento de los deepfakes, imágenes, audios o videos generados mediante inteligencia artificial que pueden mostrar a personas reales diciendo o haciendo cosas que nunca ocurrieron.

Ante este panorama, recomendó adoptar hábitos de verificación antes de compartir información: revisar la fuente original, confirmar si la noticia aparece en otros medios confiables y analizar si el contenido busca manipular emociones.

En un entorno saturado de datos, concluyó, la responsabilidad de informarse de manera crítica es cada vez más importante para evitar que la desinformación siga propagándose.

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