- Apenas cuatro meses después de su reubicación en el corazón del Centro Histórico de Puebla, la estatua de Elena Garro volvió a ser vandalizada. El colectivo Elenistas de la BUAP denunció la mutilación de la mano y el libro de la escritora, un nuevo agravio contra la memoria de una de las autoras más importantes del siglo XX mexicano.
PUEBLA.- La mañana del jueves no empezó con campanas ni con consignas, sino con el silencio incómodo de lo evidente: a Elena Garro le faltaba la mano,también el libro. La escultura que la representa —sentada, pensante, escritora— amaneció mutilada en la Plaza de la Democracia, en pleno Centro Histórico de Puebla, a unos pasos del templo de La Compañía y frente al edificio central de la BUAP.
Entre la noche del miércoles 21 y el amanecer del jueves 22, alguien decidió que la mano que escribe y el libro que sostiene podían convertirse en chatarra. El colectivo Elenistas de la Facultad de Filosofía y Letras de la BUAP lo denunció de inmediato: la estatua de la autora poblana fue víctima, otra vez, del vandalismo.
La figura de Elena Garro había sido trasladada el 29 de septiembre de 2025 desde el antiguo Parque de San Luis a la Plaza de la Democracia, en una decisión tomada por la Gerencia del Centro Histórico del Ayuntamiento de Puebla para evitar su deterioro constante. El nuevo espacio prometía resguardo, visibilidad y respeto.
Duró cuatro meses.
Quienes caminan a diario por el lugar —estudiantes, docentes, transeúntes— fueron los primeros en notar la ausencia. No es menor el símbolo, pues le arrancaron la mano a una escritora, le robaron el libro a una mujer cuya vida estuvo marcada por el exilio, la censura y el silenciamiento.
Encabezadas por las doctoras Alma Guadalupe Corona, Diana Isabel Hernández Juárez y Elvira del Rocío Ruiz Vivanco, las Elenistas expresaron su desconcierto e indignación. Ni el peso histórico del sitio ni la cercanía con los edificios universitarios impidieron el ataque. Como el año pasado, la mutilación apunta a un destino tan común como ofensivo: vender lo robado “por kilo” en algún centro de reciclaje, por una ganancia mínima, casi insultante.
El golpe no llega en cualquier momento. En noviembre pasado, el colectivo realizó el Primer Coloquio Internacional “En memoria y rescate de Elena Garro”, un espacio académico que buscó reabrir la conversación sobre su obra y su legado. De ahí surgieron propuestas concretas: una cátedra con su nombre, una revista y un libro que revisiten, desde nuevas miradas, la obra de la autora de Un hogar sólido.
Durante ese encuentro, las Elenistas develaron dos fotografías de Garro en el auditorio que lleva su nombre dentro de la FFyL: una en la entrada y otra en el escenario. Afuera, en el espacio público, la historia parece insistir en la fragilidad de la memoria cuando no se cuida.