Foto: UNAM

“Bolsas de nicotina”, más adictivas que el tabaco y con graves riesgos para la salud

En ESPECIALES Redacción Leviatán
  • Especialista de la UNAM advierte que las llamadas bolsas de nicotina no ayudan a dejar de fumar: generan mayor adicción, dañan la salud bucal, digestiva y cardiovascular, y su consumo va en aumento entre jóvenes por la falta de regulación.

MÉXICO.- Las llamadas “bolsas de nicotina”, promovidas en algunos países como una alternativa para dejar de fumar, no sólo no cumplen esa función, sino que pueden generar una nueva y más intensa adicción, alertó Guadalupe Ponciano Rodríguez, académica de la Facultad de Medicina de la UNAM y coordinadora del Programa de Investigación y Prevención del Tabaquismo.

La especialista explicó que estos productos, también conocidos como nicotina oral moderna, contienen altas concentraciones de nicotina —de entre tres y hasta 50 miligramos— además de aromatizantes y otras sustancias químicas que incrementan su potencial adictivo. “Seis u ocho miligramos ya es demasiado cuando se administra por vía oral”, subrayó.

Las bolsas, similares a pequeños sobres de té, se colocan entre el labio superior y la encía, donde la nicotina se absorbe a través de la mucosa bucal y pasa al torrente sanguíneo. Estudios recientes, indicó Ponciano Rodríguez, muestran un aumento sostenido en su consumo, particularmente entre jóvenes, con prevalencias de hasta 20 por ciento en adultos jóvenes de países nórdicos, así como un crecimiento acelerado en Estados Unidos y América Latina.

Además de la dependencia que generan, su uso crónico provoca daños a la salud. Mantenerlas en la boca durante periodos prolongados puede ocasionar aftas, úlceras, abscesos periodontales, gingivitis, pérdida dental y alteraciones en la microbiota y la saliva. Al ser deglutida, la nicotina también afecta el aparato digestivo, provocando inflamación estomacal, dolor abdominal, gastritis, colitis y erosión de la mucosa gástrica.

La académica advirtió que la nicotina es una sustancia altamente tóxica y adictiva, especialmente peligrosa para niñas, niños, adolescentes y mujeres embarazadas. A nivel cardiovascular, su consumo puede incrementar el riesgo de infarto al miocardio y eventos cerebrovasculares.

Uno de los factores que favorecen su popularidad es el uso de saborizantes como menta, hierbabuena o frutos, que disminuyen la percepción del riesgo y resultan atractivos para públicos jóvenes. “El placer es doble: la nicotina y el sabor”, explicó, lo que refuerza el ciclo de adicción.

Desde el punto de vista legal, estas bolsas no se consideran productos de tabaco al contener nicotina sintética, lo que ha permitido a la industria aprovechar vacíos normativos. Carecen de advertencias sanitarias y se venden libremente en tiendas de conveniencia, incluso junto a dulces, facilitando el acceso de menores de edad.

Ponciano Rodríguez alertó que la ingesta accidental en niñas y niños pequeños puede provocar intoxicaciones graves, con síntomas como náuseas, vómitos, convulsiones, depresión respiratoria e incluso la muerte. “No son inocuas y representan un serio problema de salud pública”, enfatizó.

Finalmente, reiteró que los únicos tratamientos con evidencia científica para dejar de fumar en México son los parches y la goma de mascar, así como los medicamentos no nicotínicos como bupropión y vareniclina. El uso combinado de bolsas de nicotina, vapeadores y cigarros tradicionales, advirtió, “es una bomba de tiempo para la salud”.

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