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Alerta en casa: polvo en hogares mexicanos resulta más tóxico que en Europa

En CIENCIA Y TECNOLOGÍA Mauricio Cárdenas
  • Investigadores de la UNAM advierten que el polvo dentro de las viviendas en México concentra mayores niveles de metales pesados que en ciudades de Reino Unido y España, lo que representa un riesgo para la salud, especialmente de niñas y niños.

MÉXICO.- El polvo que se acumula al interior de los hogares mexicanos es más tóxico que el registrado en países europeos como Reino Unido y España, revelaron especialistas del Laboratorio Universitario de Geofísica Ambiental (LUGA) de la UNAM, quienes subrayaron la importancia de la limpieza constante y el buen mantenimiento de viviendas para reducir riesgos a la salud.

Los investigadores Francisco Bautista Zúñiga, del Centro de Investigaciones en Geografía Ambiental (CIGA), y Avtandil Gogichaishvili, del Instituto de Geofísica, Unidad Morelia, analizaron el contenido de contaminantes en polvo doméstico a partir de muestras recolectadas en 14 entidades del país, con la participación directa de ciudadanos.

Bautista Zúñiga explicó que el proyecto comenzó con estudios de polvo urbano y hojas de árboles, pero durante la pandemia de COVID-19 el equipo decidió analizar el polvo dentro de los hogares, un ámbito poco explorado. Los resultados, publicados en la revista Indoor Air, mostraron concentraciones elevadas de metales pesados como manganeso, níquel, cobre, zinc, antimonio y plomo, incluso mayores al interior de las casas que en el exterior.

En ciudades como Morelia y la Ciudad de México, las concentraciones internas de manganeso alcanzaron 680 mg/kg, zinc mil 221 mg/kg y plomo 213 mg/kg, cifras superiores a las registradas fuera de los inmuebles. “Nos sorprendió encontrar más contaminación dentro que afuera. La actividad cotidiana, como cocinar, y el desgaste de paredes, pintura y muebles contribuyen significativamente”, detalló el investigador.

Los especialistas advirtieron que materiales comunes del hogar también son fuente de contaminantes. El cadmio y el arsénico, por ejemplo, se encuentran en barnices para madera, mientras que el antimonio proviene del deterioro de plásticos y puede afectar el sistema endócrino. Estas sustancias ingresan al organismo por vía oral, respiratoria o por contacto dérmico, lo que hace especialmente vulnerables a bebés y niños.

Avtandil Gogichaishvili añadió que la cocción de alimentos con gas genera partículas magnéticas, como la magnetita, que se suman a la carga contaminante del polvo. Estudios complementarios han identificado la presencia de estos metales en órganos de laboratorio y propiedades magnéticas en el cerebro humano en zonas altamente contaminadas.

Al comparar con muestras internacionales, los científicos concluyeron que el polvo urbano de México presenta niveles de toxicidad superiores. “Nuestro polvo es campeón mundial en toxicidad. El de la Ciudad de México es hasta tres veces más contaminante que el de varias ciudades del Reino Unido”, afirmó Bautista Zúñiga.

Como medidas preventivas, los expertos recomiendan limpiar con frecuencia las viviendas, mantener en buen estado paredes, pintura y muebles, lavar cortinas regularmente y, de ser posible, colocar plantas en ventanas o contar con jardines, ya que ayudan a atrapar metales pesados. También sugieren adoptar prácticas como cambiarse los zapatos al entrar a casa.

Parte de estos hallazgos se difunden en el libro Los metales pesados en ambientes urbanos: herramientas para el diagnóstico y estudios de caso en ciudades mexicanas, publicado en 2024 y disponible de forma gratuita. El equipo de investigación, además, ha sido invitado a analizar muestras de otras regiones de México y del extranjero, consolidando su trabajo como referencia internacional en el tema.

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