MÉXICO.– Con la instalación de una red de 12 estaciones sísmicas, algunas ubicadas a más de 5 mil 100 metros sobre el nivel del mar, especialistas del Instituto de Geofísica (IGEF) de la UNAM realizan el primer estudio de diagnóstico por imagen para reconstruir la estructura interna del volcán Pico de Orizaba, el más alto de México y Norteamérica.
Arturo Iglesias Mendoza, jefe del Servicio Sismológico Nacional (SSN), y Marco Calò, responsable del Departamento de Vulcanología del IGEF, explicaron que se trata de la primera tomografía volcánica aplicada a este coloso, único en el país que conserva un glaciar en su cima, lo que convierte al proyecto en un parteaguas para el conocimiento científico del volcán.
El Pico de Orizaba, con 5 mil 636 metros de altura, cuenta actualmente con dos estaciones sísmicas permanentes en sus laderas; sin embargo, para esta investigación —iniciada en febrero de 2025— se colocaron 10 sismómetros adicionales que permitirán obtener información detallada de su estructura interna.
Las estaciones permanecerán en campo durante un año a año y medio, por lo que se prevé que los resultados más claros se obtengan en 2027. Iglesias Mendoza precisó que el volcán está activo, aunque no presenta el nivel de actividad sísmica del Popocatépetl o el Volcán de Colima, razón por la cual en años recientes se reforzó su monitoreo.
Marco Calò advirtió que uno de los principales riesgos del Pico de Orizaba es la presencia de hielo en su cima, ya que una eventual reactivación podría provocar el derretimiento del glaciar, generando avalanchas y deslizamientos por la gran cantidad de agua liberada. De ahí la importancia de conocer a detalle su estructura interna para anticipar escenarios de riesgo.
Finalmente, los investigadores recordaron que en México existen cerca de 40 volcanes potencialmente activos, de los cuales al menos 15 requieren monitoreo cercano, entre ellos el Chichonal, el Tacaná y el propio Pico de Orizaba, considerado estratégico por su ubicación y características geológicas.