Es ampliamente conocido que el Gobierno del Estado de Puebla ha anunciado la construcción de un cablebús para la capital; es decir, llegará este sistema de transporte masivo aéreo, muy conocido por su exitosa implementación en Medellín, Colombia, hace más de 20 años y que después se implementó en numerosas ciudades del mundo. La construcción de este proyecto en Puebla es muy importante, puesto que, sin duda, puede ser una herramienta de transformación urbana, de integración y de justicia social, así como de reconfiguración territorial. Los efectos que pueda causar el cablebús en la ciudad —positivos o negativos— dependerán de diversos factores; por ello, urge hacernos algunas preguntas al respecto:
El sistema de teleféricos o cablebuses funciona bien en territorios con pendientes y en sitios de difícil acceso. Suele proponerse como una opción cuando se han explorado alternativas terrestres que no son viables (redes de metro, metrobuses, ciclovías). La pregunta es: en el caso de Puebla, ¿existen los estudios técnicos, sociales y financieros comparativos al respecto? Es probable que sí, pero no son públicos sus resultados.
El éxito de los cablebuses en otras ciudades está en su integración con la red de transporte existente; es decir, son un elemento para avanzar en la intermodalidad (la combinación eficiente de dos o más modos de transporte a fin de que las personas realicen sus traslados de forma cómoda y accesible). La pregunta es: en Puebla, ¿se ha proyectado que las nuevas líneas del cablebús se integren de manera efectiva a las redes de transporte actuales, no solo en cercanía física sino también en sistemas de cobro y en integración tarifaria?
Esta nueva forma de movilidad será un importante vector de transformación en el territorio. Las preguntas son: ¿cuáles son las propuestas de integración de las estaciones del cablebús al entorno? ¿Se ha considerado cómo estas nuevas estaciones modificarán los barrios, las colonias y las comunidades? ¿Cuáles son las propuestas de integración paisajística y arquitectónica? ¿Cuál será la calidad arquitectónica con la que se construirán las estaciones? Si apelamos al exitoso caso del urbanismo social en Medellín, ¿cuáles son las consideraciones que Puebla tendrá para pensar el sistema de cablebús a partir de la gente y su vivienda? ¿Cuáles son los proyectos de infraestructura y equipamiento urbano asociados a la llegada del cablebús?
Con frecuencia, una cuestión polémica en algunas ciudades que implementan una red de cablebús es la “invasión” del espacio aéreo doméstico: las personas se preocupan por la pérdida de privacidad en sus viviendas si las cabinas del cablebús las sobrevuelan. En algunos proyectos, la población ha participado en el diseño de estas telecabinas, por ejemplo, logrando que sean lo más opacas posible. La pregunta es: en Puebla, ¿se ha socializado ya el trazo de las líneas proyectadas con las personas sobre cuyas viviendas transitará este sistema? ¿Se han integrado sus opiniones al proyecto? ¿Cuál es el programa de concertación y consulta pública para las y los habitantes de la ciudad?
Para construir las estaciones a lo largo de la red del cablebús, como es lógico, se requiere suelo, y este se verá afectado en el futuro. Las preguntas son: ¿se llevarán a cabo expropiaciones? ¿Qué medidas e instrumentos serán ejecutados para controlar los precios del suelo en el entorno de las estaciones? ¿Qué medidas serán implementadas para evitar el desplazamiento de las personas habitantes actuales por otras de mayores ingresos?
Existe consenso en que los teleféricos y redes de cablebuses en el mundo son obras con efectos poderosos, pero que pueden ser ambivalentes. Las preguntas son: para Puebla, ¿cuál es el modelo económico-financiero y el modelo de gobernanza, tanto para su construcción como para su operación y mantenimiento? ¿Cuál es la suma, el desglose y el origen de las inversiones públicas (o, en su caso, también privadas) del proyecto?
En suma, el éxito o el fracaso del sistema en Puebla dependerá de las respuestas a estas (¡y a muchas más!) preguntas. Cuando una obra de este calado no cuenta con anclajes sociales, técnicos y económicos sólidos, puede resultar en fracaso, como sucedió con las escaleras eléctricas de “El Pirú” y el funicular “La Araña”, en la alcaldía Álvaro Obregón, en la Ciudad de México, donde se invirtieron más de 153 millones de pesos y actualmente se encuentran en total abandono.
Diciembre de 2025
Mtra. Assenet Lavalle
Observatoria ciudadana urbana y ambiental para el estado de Puebla