PUEBLA.- México vuelve a mirar de frente una realidad insoportable: la violencia contra las mujeres sigue siendo el espejo que más incomoda al país. En este contexto, la presidenta Claudia Sheinbaum presentó un decálogo de compromisos para combatir las violencias y avanzar hacia la igualdad sustantiva. Diez puntos que buscan, según dijo, cambiar la cultura, transformar el sistema de justicia y garantizar que ninguna denuncia quede en el limbo, como ha ocurrido durante décadas.
Los compromisos incluyen una campaña permanente contra las violencias, la homologación del tipo penal de abuso sexual, la promesa de que ninguna denuncia será desestimada y la creación de senderos seguros para mujeres. También se plantea reforzar la atención a víctimas indirectas de feminicidio, establecer mesas permanentes entre fiscalías y poderes judiciales, y capacitar a servidores públicos para erradicar las prácticas institucionales que reproducen el machismo desde adentro.
Sheinbaum destacó que los 31 gobernadores, gobernadoras y la jefa de Gobierno de la Ciudad de México firmaron estos compromisos. Un acuerdo amplio que, más que celebrarse, exige vigilancia ciudadana: la firma no basta. La transformación se medirá en vidas, en denuncias atendidas, en madres que ya no tengan que buscar justicia solas.
Uno de los puntos más celebrados fue el impacto de la Cartilla de los Derechos de las Mujeres, señalada por la secretaria Citlalli Hernández como una herramienta que ha comenzado a fortalecer la conciencia de niñas y adolescentes sobre su derecho a vivir sin miedo. Pero la brecha entre el papel y la realidad aún es profunda: de nada sirven los materiales si los sistemas que deberían protegerlas siguen fallando.
La estrategia federal articula tres frentes: educación, sanción y cero impunidad. Es decir, transformar las conductas, castigar las violencias y garantizar que nadie quede fuera de la ley. En este marco también se impulsarán reformas clave: investigar todas las muertes violentas de mujeres con perspectiva de género, regular la violencia digital, atender la violencia vicaria, prohibir la violencia obstétrica y fortalecer el Registro Nacional de Deudores Alimentarios. Un recordatorio de que la violencia machista tiene mil rostros y cada uno requiere una respuesta específica.
Durante los próximos 16 días —enmarcados en la campaña internacional de activismo del 25N— se realizarán conferencias, talleres, caminatas, murales, debates y mesas de diálogo para visibilizar las violencias que enfrentan mujeres y niñas. Desde el acoso en el transporte hasta la justicia digital, pasando por el derecho a la salud sin humillaciones.
Las legisladoras Anais Miriam Burgos y Martha Lucía Mícher subrayaron que aún hay reformas pendientes: igualdad salarial, perspectivas de género en sentencias, protección reforzada para infancias. Todo ello apunta al mismo problema: la violencia estructural que el país sigue sin desmontar por completo.
En el 25N, la exigencia es clara: no más simulación. No más estadísticas que se escuchan un día y se olvidan al siguiente. Si México quiere erradicar la violencia contra las mujeres, los compromisos deben convertirse en políticas vivas, con presupuesto, seguimiento y voluntad política constante. Porque la vida de las mujeres no se defiende con discursos: se defiende con resultados.