PUEBLA.- El Colectivo Nutriconscientes celebró la decisión del Ayuntamiento de Puebla de cancelar la Caravana Coca-Cola 2025, al considerar que la autoridad municipal colocó en el centro el interés superior de la niñez, tal como lo establece el artículo 4 constitucional: no hay nada más importante que proteger los derechos de las infancias.
La organización recordó que México atraviesa una crisis sanitaria sin precedentes: uno de cada dos niñas y niños nacidos desde 2010 desarrollará diabetes en algún momento de su vida, de acuerdo con proyecciones de salud pública. En este contexto, permitir un evento cuyo propósito central es publicitar refrescos y bebidas azucaradas entre la población infantil, resultaría —afirman— contrario a la ley y a la ética gubernamental.
Nutriconscientes destacó que la medida municipal está alineada con:
- El Reglamento de la Ley General de Salud en Materia de Publicidad (2021), que prohíbe estrategias comerciales dirigidas a la infancia por parte de productos con sellos de advertencia.
- Las recomendaciones de instituciones nacionales e internacionales de salud pública, libres de conflicto de interés, como la OMS, la OPS, Unicef y el Instituto Nacional de Salud Pública.
- El compromiso que la propia Coca-Cola firmó con el gobierno federal, en el marco del etiquetado frontal, para dejar de dirigir publicidad a niñas, niños y adolescentes.
La cancelación, subrayaron, evita que el Ayuntamiento incurra en tres faltas graves:
- Realizar o facilitar un acto publicitario cuyo público objetivo son las infancias, disfrazado de celebración comunitaria.
- Destinar recursos públicos —logística, seguridad, horas de trabajo de servidores públicos— para fortalecer una marca asociada a la epidemia nacional de enfermedades metabólicas.
- Dejar a la ciudad con toneladas de residuos, como ocurrió en años previos, cuando el desfile generó desechos no reciclables que saturaron calles y alcantarillas.
Para el colectivo, la determinación del Ayuntamiento es un precedente valioso en materia de política pública preventiva, especialmente en un país donde el consumo anual per cápita de refresco asciende a 163 litros, uno de los niveles más altos del mundo.
“Es una decisión que protege a las infancias, respeta la ley y pone la salud pública por encima de los intereses corporativos”, señalaron en un comunicado. “Puebla envía un mensaje claro: la Navidad no necesita azúcar para iluminarse”.
Cabe señalar que, si bien las autoridades municipales confirmaron la cancelación, al momento no han ofrecido un motivo oficial sobre dicha determinación.
EL APUNTE
La cancelación reaviva la discusión sobre la presencia de grandes marcas en espacios comunitarios, el papel del Estado frente a la publicidad encubierta y la urgencia de frenar la normalización del consumo de ultraprocesados entre menores.