- Académicos y organizaciones de Puebla y Tlaxcala exigieron al gobierno federal y estatal atender las causas estructurales de la contaminación del río Atoyac. Denuncian omisiones, falta de control industrial y crisis sanitaria en la cuenca más tóxica del país.
PUEBLA.- La contaminación del río Atoyac —uno de los cuerpos de agua más tóxicos del país— volvió a encender las alarmas. En un pronunciamiento dirigido a la presidenta Claudia Sheinbaum, la gobernadora Lorena Cuéllar y el gobernador Alejandro Armenta, un grupo de investigadores, académicos y ciudadanos exigió que los gobiernos de Tlaxcala y Puebla dejen atrás los paliativos y enfrenten de raíz las causas del deterioro ambiental y sanitario en la Cuenca Alta del Atoyac.
El documento, firmado por especialistas de universidades y organizaciones locales, denuncia que las acciones de saneamiento impulsadas hasta ahora “no han mitigado el deterioro, sino que perpetúan una de las principales regiones de emergencia sanitaria y ambiental del país”, conocida como el “Infierno Ambiental”.
Los firmantes advierten que los proyectos de limpieza y tratamiento de aguas residuales han sido insuficientes y que, en las últimas dos décadas, la contaminación se ha incrementado más del 60%. El problema —subrayan— radica en el vertido industrial descontrolado de metales pesados y compuestos tóxicos hacia los ríos Zahuapan, Atoyac, Alseseca y sus afluentes, así como en la falta de vigilancia, sanción y cumplimiento de normas ambientales.
Entre sus propuestas urgentes destacan:
- Regularización inmediata y efectiva de las descargas industriales, priorizando a las empresas identificadas como principales emisoras de contaminantes.
- Cumplimiento estricto de la concesión a Agua de Puebla, garantizando que el 80% de las aguas tratadas llegue al río con calidad aceptable.
- Atención médica sostenida para las comunidades afectadas, donde se registran enfermedades renales, cánceres y malformaciones congénitas con tasas superiores al promedio nacional.
- Creación de un organismo interinstitucional de cuenca, con participación social y académica, que coordine acciones y transparente recursos.
En el mediano plazo, los especialistas llaman a diseñar un Plan Integral de Cuenca, que enfrente los factores estructurales de la crisis: la industrialización desregulada, la deforestación, la erosión de suelos y la contaminación del aire, dentro de un marco de justicia socioambiental que involucre al Estado y a la ciudadanía.
“El saneamiento del Atoyac no puede seguir abordándose mediante acciones simbólicas o cosméticas”, señalan. “La región necesita un plan estratégico, científico y ético que garantice un entorno sano, justo y digno.”
El manifiesto concluye con una advertencia: “Atender las causas de la contaminación del Atoyac antes que sus efectos” no es solo una consigna ambiental, sino una exigencia de justicia para las comunidades que, por décadas, han vivido entre el agua envenenada y el olvido gubernamental.