MÉXICO.- En un campo históricamente dominado por hombres, la mexicana Elena Zambrano González acaba de abrir una nueva página en la historia de la ciencia latinoamericana. La docente e investigadora de la Facultad de Química de la UNAM fue reconocida con la Medalla David Barker 2025, el máximo galardón que otorga la Sociedad Internacional DOHaD (Orígenes en el Desarrollo de la Salud y la Enfermedad).
Zambrano no solo es la primera persona de América Latina en recibir esta distinción, sino también la segunda mujer en el mundo que lo logra. Su trabajo —dedicado a estudiar cómo la desnutrición y la obesidad materna afectan la salud de las siguientes generaciones— ha sido pionero en México y referencia obligada a nivel internacional.
“Este premio no es solo para mí, sino para todas las instituciones, colegas y estudiantes que han hecho posible este trabajo. Es un reconocimiento colectivo”, afirmó. Pero también, podría leerse como una victoria compartida por las mujeres científicas que enfrentan techos de cristal y sesgos de género en la investigación.
Durante su trayectoria, Elena Zambrano ha demostrado que la ciencia puede ser un acto de justicia social: su línea de investigación busca prevenir enfermedades metabólicas desde el embarazo, cuestionando sistemas médicos centrados en la atención y no en la prevención. Desde el Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán, ha impulsado un enfoque integral de la salud materna y paterna, entendiendo que el bienestar comienza antes del nacimiento.
Su trabajo también ha sido una escuela feminista dentro de la academia. Ha formado decenas de estudiantes —muchas de ellas mujeres— en licenciatura, maestría y doctorado, construyendo comunidad en torno a una ciencia que cuida, observa y transforma.
En palabras de la presidenta de la Sociedad DOHaD, Lucilla Poston, la trayectoria de Zambrano “ha sido fundamental para abrir camino a las mujeres científicas en América Latina”.
La Medalla David Barker, entregada durante el 13º Congreso Mundial de la Sociedad en Buenos Aires, no solo reconoce una carrera sobresaliente, sino una historia de resistencia. Porque cuando una mujer llega a la cima de la ciencia, no sube sola: arrastra con ella a todas las que vienen detrás.