PUEBLA, Pue.— Aunque el salario mínimo en México ha aumentado más de 120% en los últimos años, la precariedad laboral continúa siendo el rostro cotidiano del empleo en el país. Así lo advierte el Informe 2025: Precariedad laboral en México del Observatorio de Salarios de la IBERO Puebla, que describe un panorama en el que la inseguridad, la incertidumbre y la desprotección siguen siendo estructurales.
El estudio alerta sobre un cambio profundo en la lógica del trabajo: si en las décadas pasadas las familias mexicanas se vieron obligadas a sumar más miembros al mercado laboral para sobrevivir, hoy una sola persona debe tener más de un empleo para sostenerse. A esta condición, el informe la denomina “autoexplotación”.
El coordinador del Observatorio, Miguel Calderón Chelius, explicó que la precariedad se manifiesta en la imposibilidad de millones de trabajadores para cubrir sus necesidades básicas, pese a los avances en materia salarial. “Aunque el salario mínimo ha crecido 127.4%, aún está 17.3% por debajo del ingreso necesario para sostener a una familia de cuatro integrantes”, detalló.
La Dra. Nadia Castillo Romero, directora del Departamento de Ciencias Sociales de la IBERO Puebla, señaló que el informe busca entender las dinámicas del mercado laboral desde una mirada situada, mientras que Alondra Morales Bermúdez, estudiante y coautora, insistió en analizar el fenómeno más allá del ingreso: “Queremos entender la precariedad desde la vida cotidiana, los traslados, la vivienda y las condiciones reales de trabajo”.
Entre las conclusiones más críticas del informe destaca que la informalidad, la falta de prestaciones y los contratos inestables continúan afectando al grueso de la población trabajadora. En estados como Puebla, apenas entre el 30 y 40% de los empleados acceden a prestaciones no salariales, lo que confirma la fragilidad de los mecanismos de seguridad social.
“El trabajo debería ser un medio para el desarrollo humano, pero en México sigue siendo un espacio de vulnerabilidad”, apuntó el coinvestigador Marco Padilla Santiago, al recordar que millones de personas laboran “a la intemperie, sin derechos ni protección”.
EL APUNTE
El documento propone consolidar la reforma de la semana laboral de 40 horas, regularizar el trabajo informal y mantener la recuperación del salario mínimo, junto con políticas que fortalezcan la salud, la jubilación y la protección social, en un contexto donde el trabajo, más que dignificar, se ha convertido en una carrera de resistencia.