¿Y si el colapso de la Tierra ya empezó y no lo estamos viendo?

En COLUMNAS Damián Romero Suárez

Esta semana se presentaron los últimos resultados del Laboratorio de Ciencias de los Límites Planetarios, un grupo internacional de científicas y científicos que desde 2009 estudia los equilibrios biofísicos de la Tierra y cómo la actividad humana los impacta.

Son nueve límites que, como si de un examen de sangre se tratara, nos muestran el estado de salud del planeta y su capacidad para sostener la vida: cambio climático, pérdida de biodiversidad, suelos, agua dulce, ciclos biogeoquímicos, contaminación química, acidificación de los océanos, aerosoles atmosféricos y capa de ozono.

En 2015, cuatro de los nueve límites estaban sobrepasados. Ahora, en 2025, son siete, añadiéndose este año la acidificación del océano. Desde el inicio de la Revolución Industrial, el pH de la superficie marina ha caído alrededor de 0.1 unidades (equivalente a 30-40 % más acidez), producto de la contaminación que los océanos absorben por el uso global de combustibles fósiles y fertilizantes. Esta acidez descontrolada está llevando a los mares a un colapso de su capacidad para mantener la vida, desoxigenando el agua y poniendo a toda la vida marina en riesgo. En pocos años comenzaremos a ver colapsos en poblaciones de peces si no corregimos el rumbo.

El dato es alarmante: más de tres cuartas partes de los sistemas que mantienen viva a la Tierra están sobrecargados, al borde del colapso.

Los cambios que observamos en la vida cotidiana —años excesivamente calurosos o inusualmente lluviosos— son apenas el efecto más visible de una cadena de desastres que ocurre en tiempo real y que parece no importarle a ningún gobierno.

Precisamente esta semana tiene lugar la 80ª Asamblea General de las Naciones Unidas, y el presidente de Estados Unidos calificó el cambio climático como “la mayor estafa jamás perpetrada en el mundo”, en su discurso del 23 de septiembre de 2025. Escuchar a la clase gobernante de la economía más poderosa e influyente del planeta negar o despreciar el hecho incontestable de que estamos acabando con la viabilidad de la Tierra es una forma “sencilla” de anunciar que no harán absolutamente nada por detenerlo y que, por el contrario, para alcanzar sus objetivos políticos ampliarán la explotación de recursos naturales y el uso de combustibles fósiles al máximo posible, con tal de mantener, cueste lo que cueste, la supremacía estadounidense.

México, como otros países del Sur global, está en la primera línea de impacto. Su posición geográfica y geopolítica lo expone a huracanes más intensos, sequías prolongadas y estrés hídrico en cuencas y ciudades clave. Nuestras prioridades son claras: proteger cuencas y bosques, ordenar el territorio frenando la expansión sobre suelos frágiles, acelerar una transición energética justa y reducir la dependencia de combustibles fósiles.

Otra realidad es posible: defender la tierra que habitamos y orientar la economía hacia agua, salud y ecosistemas sanos.


Damián Romero Suárez es abogado y economista, maestro en Derecho Electoral y actualmente doctorando en la misma disciplina. Su trabajo se centra en combatir la violencia contra las mujeres por razón de género y en la defensa de los derechos humanos. Convencido de que la política y la economía pueden ser distintas, enfocadas en las justicia y dignidad humana.

LO ÚLTIMO DE COLUMNAS

Semana Santa

Para mí, la Semana Santa siempre ha sido muy importante. Es una
Ir Arriba