MÉXICO.– El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, cuenta con el respaldo político y social suficiente para impulsar una reforma migratoria que incluya un esquema semejante al modelo bracero, es decir, permitir que trabajadores mexicanos y de otras naciones laboren temporalmente en su país y luego regresen a sus lugares de origen.
Así lo advirtió Paz Consuelo Márquez Padilla, investigadora del Centro de Investigaciones sobre América del Norte (CISAN) de la UNAM, durante la conferencia “El poder de la presidencia de Donald Trump: Los pesos y contrapesos”.
De acuerdo con la especialista, aunque el gobierno republicano argumenta que busca controlar la migración indocumentada, en realidad el objetivo de Trump es frenar los cambios demográficos que transforman la composición social de Estados Unidos.
Márquez Padilla describió la política exterior del mandatario como populista, proteccionista y nacionalista, con rasgos intervencionistas en conflictos internacionales como Medio Oriente, Ucrania, Venezuela e incluso en la relación con México.
La académica también señaló que en la sociedad estadounidense persisten fuertes divisiones políticas y sociales:
- Migración: en 2024, 17 estados tenían baja presencia migrante, 20 intermedia y solo 3 eran considerados “santuarios”.
- Derechos reproductivos: 30 estados se oponen al aborto tras la delegación de esta decisión a nivel estatal.
- Consumo de drogas: en Nebraska, donde está prohibido, se registra 9% de criminalidad y mortalidad; en contraste, en el Distrito de Columbia, donde es legal, las muertes por sobredosis alcanzan 60.7%.
La investigadora subrayó que Trump ha capitalizado el descontento de sectores blancos que se sienten desplazados frente a los avances en derechos de minorías como mujeres, afroamericanos, latinos y la comunidad LGBT+.
Finalmente, alertó que la desigualdad económica sigue siendo un factor clave de malestar: mientras que el 1% más rico controla entre 30 y 40% de la riqueza nacional, hay estudios que estiman que, tras la recesión de 2008, ese mismo grupo capturó más del 90% de las ganancias, profundizando el descontento social.