MÉXICO. – Tres siglos después de su desaparición, la enigmática ciudad de Sak-Bahlán, conocida como “la tierra del jaguar blanco”, podría haber sido localizada gracias a un proyecto arqueológico liderado por los doctores Brent Woodfill (Estados Unidos) y Yuko Shiratori (Japón), en coordinación con el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).
Este asentamiento fue el último reducto de los lacandones-ch’olti’es, los mayas rebeldes de Chiapas, quienes resistieron la colonización por más de un siglo. Su caída, ocurrida en 1695, marcó el fin de una era y su ubicación permaneció envuelta en misterio… hasta ahora.
Gracias al modelo predictivo del arqueólogo Josuhé Lozada Toledo, basado en Sistemas de Información Geográfica (SIG), fue posible reconstruir rutas coloniales y prehispánicas, identificar variables del terreno y trazar con precisión el posible lugar de este antiguo enclave maya. El sitio ha sido inscrito en el Registro Público de Monumentos y Zonas Arqueológicos e Históricos bajo el nombre de “Sol y paraíso. Probablemente Sak-Bahlán”.
La expedición, financiada por Discovery Channel y documentada en Discovering the hidden mayan city: Sac Balam, confirma que se han encontrado restos arqueológicos en el punto exacto predicho por el modelo de Lozada. Este hallazgo revive una historia marcada por resistencia, desaparición y memoria, que Jan de Vos narró como “un etnocidio” en La paz de Dios y del rey (1988).
El trabajo de campo, que ha incluido ya dos temporadas, abre un nuevo capítulo en la arqueología mesoamericana y la reivindicación de la historia de los pueblos originarios del sureste mexicano.