Foto: UNAM

Veneno de arañas: una alternativa biotecnológica para combatir enfermedades

En CIENCIA Y TECNOLOGÍA Mauricio Cárdenas
  • Investigadores de la UNAM descubren propiedades antimicrobianas y cardiovasculares en toxinas arácnidas.

MÉXICO — Lo que por siglos se ha visto con miedo, hoy podría convertirse en esperanza para la medicina. Investigadores del Instituto de Biotecnología (IBt) de la UNAM desarrollan una línea de estudio que explora las propiedades del veneno de arañas como una fuente rica en compuestos útiles para la salud humana.

De acuerdo con Iván Arenas Sosa, técnico académico del Departamento de Medicina Molecular y Bioprocesos, la mayoría de las casi 2,300 especies de arañas en México no representan peligro para el ser humano, pero sí contienen toxinas con propiedades antimicrobianas, insecticidas y neuroactivas que podrían ser claves en el tratamiento de enfermedades.

En colaboración con universidades internacionales, como las de Hungría y Panamá, el equipo liderado por Gerardo Corzo ha identificado moléculas en el veneno de arañas que podrían combatir bacterias resistentes e incluso ayudar en el tratamiento de arritmias cardiacas, como es el caso de la proteína Osu1 extraída de la especie Oculicosa supermirabilis, la cual interactúa con canales de potasio específicos del corazón.

Además, el IBt ha trabajado con especies del género Citharacanthus en alianza con El Colegio de la Frontera Sur (ECOSUR), hallando compuestos con actividad antimicrobiana que podrían ofrecer una solución en la creciente crisis de infecciones resistentes a antibióticos, que según estimaciones, causarán hasta 10 millones de muertes anuales para 2050.

En su laboratorio, el equipo cuenta con un tarantulario donde analizan el veneno de tarántulas como Brachypelma y Aphonopelma, especies endémicas de México, cuya preservación se ve amenazada por la pérdida de hábitat y la caza ilegal para el comercio de mascotas exóticas.

“Lamentablemente no hay una cultura biológica que nos enseñe qué es realmente peligroso y qué no. Las arañas y tarántulas no solo no son agresivas, sino que también cumplen funciones ecológicas esenciales al controlar plagas como cucarachas e insectos”, puntualizó Arenas Sosa.

Este trabajo de vanguardia revalora el papel de especies tradicionalmente estigmatizadas, y posiciona al veneno de arañas como un recurso biotecnológico con alto potencial médico y ecológico.

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