- Organizaciones y comunidades de la Huasteca Potosina pidieron que el nuevo Plan Estratégico de Pemex descarte definitivamente la fracturación hidráulica. Advierten que mantener esta técnica significaría prolongar una historia de despojo, contaminación y violaciones a los derechos de los pueblos indígenas.
MÉXICO.- La expectativa por el nuevo rumbo de la política energética federal también se escucha desde los territorios. En la Huasteca Potosina, organizaciones sociales, comunidades indígenas y habitantes de la región hicieron un llamado a la presidenta Claudia Sheinbaum para que el próximo ajuste al Plan Estratégico de Pemex 2025-2035 conlleve la cancelación del fracking para abrir paso a un modelo basado en energías renovables y justicia ambiental.
El pronunciamiento surge luego de que la mandataria anunciara que en las próximas semanas presentará una propuesta construida a partir de las conclusiones de un grupo ampliado de especialistas. Para las comunidades, esa decisión representa una oportunidad histórica para abandonar definitivamente la explotación de hidrocarburos mediante fracturación hidráulica.
Las organizaciones señalaron que el fracking no sólo implica riesgos ambientales, sino que amenaza directamente la salud de las poblaciones, el acceso al agua, la biodiversidad y los derechos colectivos de los pueblos indígenas cuyos territorios permanecen concesionados para la explotación de hidrocarburos no convencionales.
Recordaron que durante años miles de personas han expresado su rechazo a esta técnica mediante movilizaciones, asambleas comunitarias, acuerdos de cabildo y acciones de organización territorial. En esas voces convergen productores agrícolas, prestadores de servicios turísticos, mujeres, niñas, niños y pueblos originarios que consideran que el fracking profundizaría una crisis socioambiental ya existente.
Asimismo, pidieron que la nueva política energética sea congruente con los compromisos asumidos anteriormente por el expresidente Andrés Manuel López Obrador y por la propia Claudia Sheinbaum durante su campaña, cuando ambos manifestaron su rechazo a la fracturación hidráulica.
Las comunidades también advirtieron sobre las presiones que, aseguran, ejercen empresas petroleras extranjeras, particularmente de Estados Unidos, para impulsar proyectos de extracción mediante esquemas de inversión mixta, con el objetivo de acceder a los recursos naturales del país.
Sin embargo, la exigencia no parte únicamente de un debate técnico pues en la Huasteca, recordaron, la historia petrolera comenzó hace más de un siglo con el pozo de Ébano, cuyos beneficios quedaron en manos de compañías extranjeras mientras las comunidades heredaron contaminación, pobreza y marginación.
Por ello, sostuvieron que la transición energética debe construirse desde los territorios y con la participación de los pueblos, colocando en el centro la defensa del agua, la vida y el patrimonio ambiental.
“El fracking no pasará”, reiteraron las organizaciones, convencidas de que el futuro energético del país no puede seguir edificándose sobre el sacrificio de las comunidades.