- El politólogo y abogado Raymundo Espinoza Hernández advierte que la discusión sobre quién debe votar en México retoma posturas regresivas que históricamente limitaron la participación política a minorías privilegiadas. Señala que el sufragio es un derecho y una responsabilidad ciudadana, y alerta sobre propuestas que buscan restringirlo bajo argumentos de “superioridad intelectual”.
MÉXICO.- El debate público que se ha ido arrastrando desde hace unas semanas en torno a quién debe poder votar en México y quién no, ha polarizado distintas posiciones respecto a un asunto fundamental: la democracia nacional. Para el abogado y politólogo, Raymundo Espínoza Hernández, esta discusión debe comenzar por reconocer que, en México votar es, no solo un derecho sino una responsabilidad ciudadana.
“Así lo reconoce nuestra Constitución, que concibe a la República como una comunidad política en la que todas y todos participamos en la construcción de lo público. La democracia representativa no sólo protege el derecho al sufragio, también presupone una ciudadanía comprometida con los asuntos colectivos”, expuso en su red social X.
En una columna escrita para el periódico Eje Central, Espinoza Hernández retoma el contexto histórico y la literatura que hay al respecto de esta discusión, la cual inició con la opinión de una abogada en redes sociales.
“En la historia de las elecciones, votar o ser votado, incluso participar en las deliberaciones sobre asuntos públicos, eran derechos de clase, vistos por el resto de la población como auténticos privilegios de una minoría. En los albores de la sociedad burguesa, el gobierno no era para todos, sino sólo para quienes demostraban poseer un interés legítimo y efectivo en los asuntos públicos mediante títulos de propiedad, cierta masa de ingresos o el pago de un monto determinado de impuestos.
Los ciudadanos eran de por sí ciudadanos distinguidos, la élite por encima de la chusma, en tanto individuos capaces de captar con nitidez el interés general de la sociedad dadas sus condiciones materiales particulares”, refiere en su artículo.
Raymundo Espinoza, quien ahora es secretario de cuenta en la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) cierra con una advertencia demoledora sobre esta discusión pública que ha alcanzado hasta la opinión presidencial:
“No es raro que la oposición, sin viabilidad política alguna en lo inmediato, apueste su subsistencia a políticas regresivas y, en franca desesperación frente a la proximidad de los comicios, propugne por alternativas descabelladas, como la de restringir el derecho al voto mediante medidas regresivas, basadas en la presunta superioridad intelectual de los sectores minoritarios de la sociedad mexicana. Pero dicho intento no es más que el sueño puesto en palabras de una burguesía atrasada y torpe, que no escoge correctamente a sus voceros ni se percata de que sus discursos la alejan más de los votantes y de la posibilidad de imponer su utopía conservadora en nombre del interés general”.